Ponte a prueba! 27/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Este fin de semana ha habido bastantes acertantes de nuestro concurso. Esto es muy positivo porque demuestra que hay una cantidad apreciable de personas que tienen conocimiento de esta obra, lo que no quiere decir que se la hayan leído entera, sino que al menos conocen su existencia y su contenido, aunque sea a grandes rasgos. Como hemos dicho en diferentes ocasiones, no es necesario conocer exactamente la obra que nos haya caído en suerte para realizar un buen comentario en las oposiciones de Lengua castellana y literatura. Lo fundamental, siempre, es nuestra compresión y expresión textual. Y luego, con unas ideas claras acerca de la misma y reconociéndola, lo que perfectamente puede hacerse sabiéndose los personajes de la obra, podemos armar un comentario muy sólido.

Efectivamente, el texto era un fragmento de la obra de humor Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1758) del padre Francisco Isla (1703-1781) en la que se critica los excesos verbales del barroquismo a través de la vida de un predicador, el tal Fray Gerundio.


Así que, por sus conocimientos y acervo literario, damos la enhorabuena a los acertantes de esta semana, que son: Henar PC, Joaquín Cantero Carvajal, Andrea Marca y Fátima Lastra. Estoy seguro que esta información les pondría en la senda de un buen comentario el día D con la consiguiente ventaja sobre sus competidores. Ojalá el día D tengan la misma fortuna.
Y por hoy, nada más, volveremos el miércoles con nuestra entrada de fondo habitual. Saludos y ánimo.

Este tal rico de Campazas, hermano del gimnasiarca, se llamaba Antón Zotes, familia arraigada en Campos, pero extendida por todo el mundo, y tan fecundamente propagada, que no se hallará en todo el reino provincia, ciudad, villa, aldea ni aun alquería donde no hiervan Zotes, como garbanzos en olla de potaje. Era Antón Zotes, como ya se ha dicho, un labrador de una mediana pasada; hombre de machorra, cecina y pan mediado los días ordinarios, con cebolla o puerro por postre; vaca y chorizo los días de fiesta; su torrezno corriente por almuerzo y cena, aunque ésta tal vez era un salpicón de vaca; despensa, o aguapié, su bebida usual, menos cuando tenía en casa algún fraile, especialmente si era prelado, lector o algún gran supuesto en la orden, que entonces se sacaba a la mesa vino de Villamañán o del Páramo. El genio bondadoso en la corteza, pero en el fondo un si es no es suspicaz, envidioso, interesado y cuentero: en fin, legítimo bonus vir de Campis. Su estatura mediana, pero fornido y repolludo; cabeza grande y redonda, frente estrecha, ojos pequeños, desiguales y algo taimados; guedejas rabicortas, a la usanza del Páramo, y no consistoriales como las de los sexmeros del campo de Salamanca; pestorejo, se supone, a la jeronimiana, rechoncho, colorado y con pliegues. Éste era el hombre interior y exterior del tío Antón Zotes, el cual, aunque había llegado hasta el banco de abajo de medianos con ánimo de ordenarse, porque dicen que le venía una capellanía de sangre en muriendo un tío suyo, arcipreste de Villaornate; pero al fin le puso pleito una moza del lugar, y se vio precisado a ir por la iglesia, mas no al coro ni al altar, sino al santo matrimonio.

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