¡Ponte a prueba! 29/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Hoy es lunes 29 de abril y por ello iniciamos la semana dando la solución y los nombres de las personas que han acertado nuestro concurso “¡Ponte a prueba!”, que pretendemos que sirva de ayuda a las personas que preparan la prueba del comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

El texto del viernes es muy importante en nuestra literatura pues fue el acicate que obligó a Cervantes a escribir la segunda parte de su obra y a establecer en ella el maravilloso diálogo que supone entre literatura y vida. Sin saberlo, su autor, estaba azuzando al Príncipe de los Ingenios españoles a dar a la luz su mayor creación literaria. Efectivamente, se trataba del inicio del Quijote de Avellaneda (1614).

Y ha habido dos personas que han acertado tanto la obra como el fragmento seleccionado. Se trata de Mercedes Mateos y Trinidad Escabias. Enhorabuea para ambas porque en una prueba real contarían con ventaja cierta sobre sus competidores. Ojalá el día D acierten también los textos que les caigan en suerte.

Y nada más por hoy. El miércoles volveremos con nuestra entrada habitual de fondo, rematando la serie iniciada sobre los bulos en las oposiciones. Saludos y ánimo.

EL sabio Alisolán, historiador no menos moderno que verdadero, dice que, siendo expelidos los moros agarenos de Aragón —de cuya nación él decendía—, entre ciertos annales de historias halló escrita en arábigo la tercera salida que hizo del lugar del Argamesilla el invicto hidalgo don Quixote de la Mancha, para yr a unas justas que se hazían en la insigne ciudad de Çaragoça y dize desta manera:
Después de aver sido llevado don Quixote por el cura y el barbero y la hermosa Dorothea a su lugar en una jaula, con Sancho Pança, su escudero, fue metido en un aposento con una muy gruessa y pesada cadena al pie, adonde, no con pequeño regalo de pistos7 y cosas conservativas y sustanciales, le volvieron poco a poco a su natural juyzio. Y para que no bolviesse a los antiguos desvanecimientos de sus fabulosos libros de cavallerías, passados algunos días de su encerramiento, empeçó con mucha instancia a rogar a Madalena, su sobrina, que le buscasse algún buen libro en que poder entretener aquellos setecientos años que él pensava estar en aquel duro encantamiento, la qual, por consejo del cura Pedro Pérez y de maese Nicolás, barbero, le dio un Flos sanctorum de Villegas1 y los Evangelios y epístolas de todo el año, en vulgar,11 y la Guía de pecadores de fray Luis de Granada, con la cual lición olvidándose de las quimeras de los cavalleros andantes, fue reducido dentro de seys meses a su antiguo juyzio y suelto de la prisión en que estava.

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