¡Ponte a prueba! 35/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Comienza una nueva semana de estudio y nosotros iniciamos también el ciclo con la solución de nuestro acertijo “¡Ponte a prueba!”, que como sabéis pretende ser un complemento para las personas que preparan la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

El texto de esta semana no ha tenido acertantes. Ello se debe, seguramente a que es una obra cuya difusión ha decaído en los últimos años. Para mí, como ya decía en la entrada del viernes, es una de las mejores novelas españolas del siglo XX. Sirva para recordar que cuando no identificamos una obra y nadie lo hace en el tribunal, bastará con realizar el comentario señalando la época, el movimiento literario y el género de la novela.

Se trataba del inicio de La saga/fuga de JB (1972) del escritor gallego Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999), una deliciosa novela fantástica ambientada en la localidad gallega de Castroforte del Baralla, trasunto de Pontevedra, en la que un pueblo entero se reparte los personajes del ciclo artúrico.

Y nada más por hoy. Recordemos que el miércoles volveremos con nuestra entrada de análisis. Feliz semana de estudio. Saludos y ánimo.

Incipit
¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo Santo!
En la mañana de niebla, cas al alba, las voces estremecen el aire como trompetas. Toca todavía la campana, a la primera misa; pero su sonido es tenue, precavido, como para entrar de puntillas en las alcobas oscuras, un sonido al que se da la espalda, que se esquiva o acalla metiendo la cabeza bajo las sábanas. “Pepiño, levántate, que ya son las seis y media.” Un sonido que sería impertinente si no fuera habitual; que sería íntimamente detestado si no actuara de despertador, a esa hora en que los trabajan tienen que despertarse.
¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo Santo!
Aquella señora embatada, que se llama la Tía Benita dos Carallos por los muchos que mete en la conversación, quizá para garantizar la veracidad de sus afirmaciones y tiene una tienda de abacería en la calle del Rostro Mugriento; aquella mujer arrugada que además del luto, muestra las canas del cabello, pega voces allá en lo alto de la escalinata, voces tremendas, voces desgarradas, voces despepitadas, en el mismo momento en que la niebla se esclarece un poquito porque el sol acaba de salir y le presta algo de su luminosidad; en el momento en que ka niebla, allá abajo, en la Ciudad Nueva, se hace más espesa y gris por la parte del Mendo, más ocre y húmeda por la parte del Baralla: lento el uno, rápido y alborotado el otro; de aguas densas el Mendo, de aguas opacas las del Baralla, transparentes, ligeras, que se cuentan las guijas relucientes de su lecho.

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