¡Ponte a prueba! 35/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

El texto que proponíamos el viernes era de un autor vinculado a una de las comunidades autónomas que esta misma semana inician su proceso de oposiciones de Lengua castellana y literatura y además ha aparecido en las pruebas de comentario de otras comunidades en años anteriores.

Nos referíamos al famosísimo Manuel Vicent, periodista y escritor nacido en Villavieja (Castellón) en 1936. Y efectivamente, el texto elegido era una columna titulada “Confusión”, publicada por el diario El País el día 16 de diciembre de 2018 en relación con la evolución política en Cataluña. Como muy bien han visto algunas de nuestras acertantes, en la columna intentaba un planteamiento intermedio, neutral y equidistante entre dos partes a las que invitaba al diálogo, posición mantenida por el PSOE y por la cabecera de El País. Al tratarse de un texto que va a ser utilizado en el comentario lingüístico este elemento intencional es crucial como bien explicamos en nuestros cursos de comentario. También deberíamos mostrar matizadamente la diferencia entre columna y artículo de opinión.

Muchas de nuestras participantes han mostrado un gran olfato como comentaristas y por tanto debemos dar la enhorabuena a Mariela Quero Reina, Maica Mai Queta, Henar PC, Fe Fernanda y Cristina Bordallo. Mención especial merecen María Cuenca Sánchez y Mercedes Mateos, pues han acertado ideología, intención y medio. Ojalá que el día D tengan la misma suerte pues partirán con ventaja sobre sus competidores.

Y nada más por hoy. El miércoles haremos nuestra aportación semanal con una entrada de análisis y el viernes nuestro último “¡Ponte a prueba!” de este curso. Feliz semana de estudio. Saludos y ánimo.

El mayor castigo que sufre la humanidad es el de la confusión de lenguas que se produjo al pie de la torre de Babel. Desde entonces estamos condenados a no entendernos por el hecho de poder dar a una misma palabra un significado distinto. Por ejemplo, que conquistador para unos sea sinónimo de héroe y para otros de genocida, que el soldado y el terrorista coincidan en la misma persona, que unos llamen víctima a lo que otros llaman verdugo, que un patriota pueda ser a la vez un idealista, un romántico y un fascista. Estar dispuestos a matarse para imponer el significado de la palabra libertad, Constitución, democracia, pueblo, nación, independencia, España, interpretadas por cada bando a su conveniencia, en esto consiste el castigo de Babel, la trágica ceguera de la historia. Si las unidades de medida, un litro, un metro, un kilo, una yarda, una libra, un galón, cada uno las entendiera y aplicara a su antojo de forma distinta, sin duda la catástrofe económica y social sería inenarrable. Por fortuna, en esto no hay discusión, cosa que no sucede con las palabras confusas, ambivalentes que lanzan los políticos, algunas llenas de mesura destinadas al cerebro y otras cargadas de odio y fanatismo que van a parar a los intestinos. Por desgracia, entre España y Cataluña ya solo rige la tercera ley de Newton: por cada acción se produce una reacción igual y opuesta, en este caso impulsada por las palabras intestinales que lanzan por la boca los radicales de ambos bandos, y, en ellas, la palabra guerra se emite ya sin pudor para sustituir a las formas enmascaradas de sacrificio, conflicto o confrontación eslovena. Según la copla lorquiana, primero jaleo, después alboroto y finalmente vamos al tiroteo, o sea, vamos alegremente con la forma estúpida de búfalos ciegos a la guerra civil como si se tratara de un evento deportivo.

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