¡Ponte a prueba! 1/2020 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Comenzamos hoy el nuevo curso 2019-2020 con una nueva entrega de nuestro concurso. Ya han pasado cuatro años desde que en septiembre de 2015 iniciáramos nuestra travesía, por lo que este es el  quinto curso en el que acompañaremos a todas las personas que se lanzan a la aventura de opositar en nuestra especialidad de Lengua y literatura en su singladura hacia la plaza. Nuestra idea, como indicamos siempre, es presentar, semana a semana, una galería de textos literarios que podrían aparecer en las oposiciones el temido día D, sabedores de que es esta prueba la más exigente y complicada la que supone la criba fundamental en nuestras oposiciones.

Como siempre, se trata de identificar el texto con la mayor precisión posible. Obviamente, si consultamos internet, la solución puede ser muy fácil, pero nos servirá de poco para nuestra preparación, porque lo que hemos de hacer es plantearnos qué haríamos en realidad si tal texto apareciera y la opción digital es imposible el día D. Hay que actuar con lealtad a las normas porque además es lo único que nos puede resultar educativo. 

Y es que el día D, si es un fragmento de una obra, se tratará de situar si es posible ese fragmento en su obra. Y si no fuéramos capaces de eso, deberíamos al menos identificar obra y autor. Si tampoco fuéramos capaces de esto, tampoco debemos abandonar, porque un buen comentario se puede hacer señalando los rasgos fundamentales del género, movimiento y época literaria a la que adscribiríamos el texto. De hecho, lo fundamental es cómo desarrollemos el ejercicio.

Las respuestas al acertijo se han de hacer a través de nuestra página de Facebook hasta la noche del domingo y los lunes, como siempre, publicaremos la solución al mismo en el blog  www.opolengua.comy en nuestra página de Facebook.

El texto que traemos hoy no apareció en las últimas oposiciones, pero si otras obras firmadas por la misma persona y no es descartable que en próximas convocatorias vuelvan a aparecer. Es más, yo considero que es bastante probable por lo que me parece muy pertinente su inclusión hoy. 

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor hallo diamante;
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata
y mato a quien me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo:
si ruego aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo por mejor partido escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.

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