¡Ponte a prueba! 8/2020 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Como todos los viernes del calendario docente, planteamos en www.opolengua.com un texto a las personas que se preparan la oposición de Lengua castellana y literatura para que se pongan a prueba reconociendo un texto y adscribiéndolo a su género, época, movimiento literario y, si ello es posible, a su obra y autor.

Hemos estado varias semanas planteando textos líricos del Siglo de Oro, pero hoy cambiamos el tercio en nuestro acertijo y nos decantamos por la prosa. Creemos que es nuevamente un texto difícil, de esos que no se encuentran en Internet y por ello, yo me daría por satisfecho por acertar el género, la época y el movimiento literario. Creo que si alguien acierta obra y autor, habrá que hacerle una mención especial, aunque dado el nivel de nuestros concursantes, es incluso posible que alguien lo acierte.

Como siempre, se puede participar a través de nuestra página de Facebook hasta el domingo por la noche y, como siempre también, publicaremos la solución y los nombres de los ganadores el lunes. Y ahora, ya vamos con el texto.

Todavía llegaban hombres y mujeres, corriendo, desde todos los confines del barrio, viejas vestidas desmañadamente y obreros que salían de los pequeños y sucios talleres que había en cualquier parte.
Parecía que todo el firmamento cargado de sol y de luz se hubiera posado sobre el paisaje. La mujer de Joaquín tomo de la mano al menor de los chicos.
-Venga, veniros -dijo.
-No.
-Queremos ver cómo tiran la casa -dijo Andresillo.
El pequeño se puso a hacer pucheros. La madre se fue hasta él, furiosamente, y le apretó contra su falda.
-¡Hala!, marchaos con ella -dijo-. Luego iremos el papa y yo.
-Tengo unos caramelos -dijo la mujer de Joaquín.
Estaban ya completo el montón que formaban los escasos muebles y las cosas de la familia. Los de las piquetas llegaron todos, entonces, frente a los muros de la chabola. Dos o tres se metieron dentro.
La mujer de Joaquín cogió a los chicos, una de cada mano y echó a andar por el desmonte quedaba sobre el vertedero, por donde iba el camino. Se volvió varias veces para mirar y, también, los chiquillos.
Mario dijo:
-Quiero golverme con mi mama
-No, sigue, ahora vendrá, enseguida.
Se oían los golpes de las piquetas. Habían empezado a trabajar todos al mismo tiempo. Maruja se tapó la cara con las manos.

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