¡Ponte a prueba! 8/2020 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Volvemos, como cada lunes, con la misma fuerza para preparar las oposiciones de Lengua castellana y literatura. Y empezamos la semana con la solución de nuestro acertijo del viernes, “¡Ponte a prueba!”, con el que intentamos ayudar a las personas que preparan la oposición a medirse con un texto que podría aparecerles en la prueba de comentario.

Y decíamos el viernes que este texto era difícil porque considerábamos que pertenecía a una novela que tuvo cierta proyección en su época, pero que en la actualidad es bastante desconocida. Por ello, bastaría, en mi opinión, un buen comentario razonado de los rasgos temáticos y formales que presenta para adscribirla después a una época, un género y un movimiento.

Y efectivamente, todos nuestros concursantes de esta semana aciertan el género de la misma, pues el fragmento pertenece al género de la novela social, que a lo largo del siglo XX se cultivó en varias épocas. Así pues, en este sentido, Itziar Gabikagogeaskoa, Sara Piélagos, Mercedes Mateos, Javier Ojeda y Josega Real aciertan. Pero en lo referente a la época, hay que señalar que se trata de una novela de 1959, del llamado realismo social creado por la generación de los cincuenta, con nombres como García Hortelano, Alfonso Grosso, Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Carmen Martín Gaite y un largo etcétera. Por ello, Itziar Gabikagogeaskoa, Sara Piélagos y Javier Ojeda aciertan, aunque es Sara Piélagos quien lo hace con mayor precisión, ya que se trata de La piqueta (1959) de Antonio Ferres (1924) ,que trata el problema del chabolismo en el Madrid de aquellos años.

Y nada más por hoy. Esperemos que nuestros concursantes tengan la misma suerte y el mismo ojo en el temido día D en las oposiciones de Lengua castellana y literatura. Y ahora os dejamos con el texto, no sin recordaros que volveremos el miércoles con nuestra entrada de fondo.

Todavía llegaban hombres y mujeres, corriendo, desde todos los confines del barrio, viejas vestidas desmañadamente y obreros que salían de los pequeños y sucios talleres que había en cualquier parte.
Parecía que todo el firmamento cargado de sol y de luz se hubiera posado sobre el paisaje. La mujer de Joaquín tomo de la mano al menor de los chicos.
-Venga, veniros -dijo.
-No.
-Queremos ver cómo tiran la casa -dijo Andresillo.
El pequeño se puso a hacer pucheros. La madre se fue hasta él, furiosamente, y le apretó contra su falda.
-¡Hala!, marchaos con ella -dijo-. Luego iremos el papa y yo.
-Tengo unos caramelos -dijo la mujer de Joaquín.
Estaban ya completo el montón que formaban los escasos muebles y las cosas de la familia. Los de las piquetas llegaron todos, entonces, frente a los muros de la chabola. Dos o tres se metieron dentro.
La mujer de Joaquín cogió a los chicos, una de cada mano y echó a andar por el desmonte quedaba sobre el vertedero, por donde iba el camino. Se volvió varias veces para mirar y, también, los chiquillos.
Mario dijo:
-Quiero golverme con mi mama
-No, sigue, ahora vendrá, enseguida.
Se oían los golpes de las piquetas. Habían empezado a trabajar todos al mismo tiempo. Maruja se tapó la cara con las manos.

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