¡Ponte a prueba! 12/2020 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Hoy, viernes, último de noviembre, volvemos a la carga con nuestro acertijo “¡Ponte a prueba!”, esa prueba que realizamos con la intención de ayudar a preparar la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

Hoy traemos un texto que vivió oculto durante décadas y que ha sido redescubierto en los últimos años, revelándose como una obra imprescindible de nuestra literatura y obteniendo un cierto éxito editorial entre los lectores más informados. Es por ello que considero que puede aparecer en las próximas oposiciones debido a que la temática de su obra, desgraciadamente, parece que no termina de abandonar la actualidad. En todo caso, y como siempre, el objetivo es reconocer obra y autor o al menos señalar el género al que pertenece la obra, su movimiento y época.

Como siempre, para participar hay que escribir tu respuesta hasta el domingo por la noche en nuestra página de Facebook. El lunes daremos la solución y la lista de acertantes. Feliz fin de semana. Saludos y ánimo.

Hicieron pasar luego a Bartolo, que compareció ante el tribunal asustado, medroso, mirando de través a los consejeros. Balbuceó unas excusas torpes, pidió perdón y prometió ser en adelante leal a la revolución. Como prueba de adhesión a la causa exhibió su flamante carné de sindicalista.
Los delegados socialistas y comunistas se le rieron en su cara cuando invocó aquella patente sucia, y el delegado anarquista protestó y salió en defensa de Bartolo.
—¿Has pertenecido o no a los sindicatos amarillos que dirigían los patronos? —le preguntaron para cortar el incidente.
—Sí; no tuve más remedio…, me obligaban… —se vio forzado a reconocer.
—Eso no importa —dijo el delegado anarquista—. El obrero cuando se ve acosado puede claudicar por hambre.
—¿Eres fascista?
Bartolo sabía que se jugaba la vida en aquel instante. —¡No! —dijo.
—¿No estabas inscrito en las listas de la Falange Española?
—¡No! —repitió.
—Basta. Puedes retirarte.
Cuando hubo salido, el delegado anarquista protestó violentamente contra la sistemática persecución por parte de los comunistas de los obreros que pertenecían a la CNT.
—Si no aceptaseis a los fascistas, no desconfiaríamos. —¡Nosotros no aceptamos fascistas!
—¡Ése lo es! Y debía estar ya fusilado. Pero no te preocupes. Nuestras milicias no tardarán en echarle el guante.

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