¡Ponte a prueba! 14/2020 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Como cada lunes, volvemos con la solución a nuestro acertijo del fin de semana, “¡Ponte a prueba!”, que hacemos desde 2014 para ayudar a las personas que preparan la prueba del comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

Como decíamos el viernes, en esta ocasión hemos seleccionado un fragmento de una novela emblemática, que recientemente fue elegida como “la novela más influyente del siglo XXI”. Se trata de una novela conocida por el gran público y, sobre todo, reconocida como obra de culto por un importante sector de la crítica, aupada por la calidad del escritor y por la fuerza del editor Jorge Herralde y su influyente editorial Anagrama. Efectivamente, tal y como reconocieron varias personas, se trataba de 2666 (2003) de Roberto Bolaño (1953-2003) y más en concreto de su primera parte, “La parte de los críticos”. Así pues, hay que dar la enhorabuena a Manuela Kim, Fátima Lastra y Maica Mai Queta pues hicieron el pleno. ¡Ojalá tengan la misma suerte el día D!

Y nada más por hoy. Volveremos ya con el “Ponte a prueba” en el año próximo. Feliz Navidad y prospero año Nuevo!

Después volvieron a hablar de Archimboldi y la señora Bubis les mostró una curiosísima reseña que había aparecido en un periódico de Berlín tras la publicación de Lüdicke, la primera novela de Archimboldi. La reseña, firmada por un tal Schleiermacher, intentaba fijar la personalidad del novelista con pocas palabras.
Inteligencia: media.
Carácter: epiléptico.
Cultura: desordenada.
Capacidad de fabulación: caótica.
Prosodia: caótica.
Uso del alemán: caótico.
Inteligencia media y cultura desordenada son fáciles de entender, ¿Qué quiso decir, sin embargo, con carácter epiléptico? ¿que Archimboldi padecía epilepsia, que no estaba bien de la cabeza, que sufría ataques de naturaleza misteriosa, que era un lector compulsivo de Dostoievsky? No había en el apunte ninguna descripción física del escritor.
-Nunca supimos quien era el tal Schleiermacher -dijo la señora Bubis-, incluso a veces mi difunto marido bromeaba diciendo que la nota la había escrito el propio Archimboldi. Pero tanto él como yo sabíamos que no había sido así.
Cerca del mediodía, cuando ya era prudente marcharse, Pelletier y Espinoza se atrevieron a realizar la única pregunta que juzgaban importante: ¿podía ella ayudarlos a entrar en contacto con Archimboldi? Los ojos de la señora Bubis se iluminaron.