¡Ponte a prueba! 36/2020 (Solución) Oposiciones de Lengua Castellana y Literatura

Alcanzamos la mitad del mes de junio y vamos cerrando este extraño curso académico. Además, es lunes y, por ello, iniciamos una vez más la semana con la resolución de nuestro acertijo “¡Ponte a prueba!”, con el que pretendemos servir de ameno apoyo a quienes preparan la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.

El viernes planteábamos un texto de cuya resolución dudábamos pero, una vez más, nuestros participantes han mostrado su gran competencia literaria dando respuestas con las que podrían haber organizado un gran comentario en las oposiciones. Ojalá que el día D tengan la misma fortuna.

Así, han sido muchas las respuestas que han destacado el contenido relacionado con las vanguardias del poema. Incluso aun errando la época se puede hacer un buen ejercicio e incluso destacar en el tribunal si explicamos bien contenido y forma del texto. Yo mismo viví esa experiencia en 1994, cuando nadie identificó un texto en prosa de Cansinos Assens, pero los que tuvimos la capacidad de explicarlo correctamente superamos la prueba. Yo no acerté la época, aunque señale sus elementos vanguardistas y tuve la mejor nota del tribunal. También he conocido casos de personas que, acertando obra y autor, suspendieron el ejercicio. Digo esto para animar a quienes cuando ven algún texto de nuestro acertijo, no lo sitúan adecuadamente. Lo fundamental del comentario es explicar el texto, aunque, como decimos siempre, quien reconoce obra y autor, tiene una enorme ventaja.

Y así, Mamen Moreno, Mercedes Mateos, Ana Wonder y Adrián Gómez Acosta señalan la relación del texto con la vanguardia. Sara Piélagos Martín y Josega Real lo adscriben acertadamente al grupo de 1927. Elena González y Anabel Sánchez Mallorquín citan a Jorge Guillén como a su posible autor, lo que ya da como seguro Amaranta Buendía Moreno y David González Garrido señala incluso la obra en la que el poema está inserto.

Y es que efectivamente se trataba del poema de Jorge Guillén (1893-1984) “Las máquinas” de su poemario Cántico (1928), la obra que ampliaría en cinco ocasiones hasta su versión final en 1958, en la que hace un canto optimista a todo lo creado.

Y nada más por hoy. Volveremos el próximo miércoles con nuestra entrada de análisis. Como siempre, nuestro recuerdo a quienes nos han dejado a causa de esta pandemia y nuestro cariñoso abrazo a sus allegados. Feliz semana de estudio. Saludos y ánimo.

Tanta armonía a punto de vibrar
Tiembla. ¡Qué encrucijada de crujidos!
… Fragor. Y se derrumba en un escándalo
De máquinas, sin transición monótonas.
Se deslizan los émbolos. Son suaves
Y resbalan. Exactos, casi estúpidos,
Los émbolos se obstinan. Quieren, quieren
Con ansia tal que llega a ser aliento.
Hay un latido de animal. Se excita
La exactitud. ¡Exactitud ya tierna!