Lecciones de las oposiciones de Cataluña 2020

Photo by Oliver Sjöström on Unsplash
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Cada vez que hay oposiciones en alguna comunidad podemos extraer importantes lecciones para el futuro que nos permiten tomar conciencia de cuál es el terreno en el que se mueven opositores y tribunales para mejorar nuestra estrategia de preparación. Es decir, atendiendo a los datos que obtenemos, podemos interpretar la realidad y ajustar nuestro esfuerzo y nuestras esperanzas de manera más fructífera y eficaz.
Y las oposiciones que hoy nos permiten realizar este análisis son las que se están desarrollando desde el sábado pasado en Cataluña. Es pronto para establecer conclusiones definitivas, pues todavía no han terminado; pero sí hay un dato ya revelador que creo debe ser analizado en este blog.

Muchas deserciones en los tribunales de oposiciones

Y el dato más significativo es el elevado número de personas que habiendo echado su instancia, al final no han acudido al acto de presentación. De hecho, los datos que están circulando en las diferentes páginas y que han dado los propios opositores son en extremo reveladores. Así, por ejemplo, en lo referente a la especialidad de Lengua Castellana y Literatura, echaron la instancia 1022 personas, de las que solo acudieron al acto de presentación 572 aspirantes, lo que supone la defección de 450 personas; es decir, ha abandonado el proceso el 44,03% de los opositores. Estas 572 personas se disputarán las 456 plazas, lo que arroja una ratio de 0,79 plazas por opositor. Hay que tener en cuenta que si hubiera una plaza para cada opositor, todos estarían aprobados, por lo que 0,79 es una tasa elevadísima.

Si nos referimos a la especialidad de Geografía e Historia, se presentaron el pasado sábado 1152 opositores de los 1912 que habían echado la instancia, por lo que han abandonado 760 personas, lo que supone un 37,23%. Estas personas se repartirán las 512 plazas ofertadas, por lo que la ratio actual es de 0,67 opositores por plaza.

En lo referente a las oposiciones de Dibujo podemos señalar que se habían inscrito 581 y solo se han presentado 344 personas (lo que supone la defección de 237 personas; es decir, del 40,79%). Los 344 aspirantes competirán por 191 plazas, por lo que la ratio será de 0,55 plazas por opositor.

En términos generales, en todos las especialidades se ha presentado entre el 50% y el 60% de los opositores y la ratio entre aspirantes y plazas es también similar.

Para que nos hagamos una idea comparativa, en 1998 cuando yo obtuve mi plaza, había en mi tribunal 300 personas, de las que se presentaron 240 (hubo una deserción de 60 personas; esto es, el 20%) y nos repartimos entre los 240 opositores, solamente dos plazas, por lo que la ratio era de 0,00104 plazas por opositor.

¿Cuáles son las causas de que se estén desarrollando así las oposiciones en Cataluña?

Al entrar a valorar estos datos objetivos, lo primero que debemos expresar es cautela. Nosotros no tenemos una bola de cristal y casi nunca resulta sencillo interpretar la realidad, así pues, lo que viene abajo ha de tomarse como una aproximación a la realidad que cada opositor en la medida de su información deberá contrastar. Yo me baso en los correos que recibo y en el contacto con opositores que tenían previsto presentarse en Cataluña o que se han presentado finalmente. Seguro que hay otras claves que tú puedes añadir para mejorar este sencillo análisis.

Lo primero que hay que destacar en mi opinión es la enorme influencia que ha tenido la pandemia en estas oposiciones. Por un lado, con el cambio de fecha a septiembre, lo que ha dificultado a los opositores la dedicación que toda oposición requiere. Una fecha justo después del verano, con lo que suponen julio y agosto de dedicación irrenunciable a quienes tienen hijos, no era lo mejor. Hubiera sido deseable que las oposiciones se hubieran celebrado en junio o que se hubieran diferido a junio de 2021.

Pero la pandemia no solo ha dado pie al desafortunado cambio de fechas, sino que ha supuesto para todo el mundo una situación absolutamente nueva y muy difícil de manejar. Todas las personas tenemos familia y obligaciones. Y el confinamiento, las preocupaciones, el miedo al contagio por nuestros familiares, la enseñanza virtual para los interinos, el cuidado de los hijos para quienes los tenían a todas horas en casa impidiendo el estudio, la organización de la intendencia doméstica y un sin fin de preocupaciones y obligaciones han privado a los opositores de prepararse adecuadamente. Miles de personas han perdido a sus seres queridos o han estado angustiadas por la enfermedad. Decenas de miles han perdido semanas de estudio bloqueadas por la ansiedad y el miedo y en millones de familias ha habido problemas. Hemos visto como las tasas de violencia y separaciones aumentaban. No es fácil convivir durante semanas, sin apenas oxigenarse, en esta situación. Y para los opositores todavía es más difícil, pues preparar una oposición exige un gran esfuerzo emocional como todos sabemos que puede afectar nuestro ánimo. ¿Por qué entonces la Administración catalana se ha empeñado en llevar la convocatoria a septiembre en contra del sentido común y de lo que se hacía en casi todo el resto de España? ¿Tan difícil era de prever esto? ¿O es que era este precisamente el efecto que se quería producir?

Otro elemento a destacar es en mi opinión el peso que tiene la organización de las listas de interinos. Al tratarse de una comunidad donde las listas están blindadas, los interinos no tienen por qué esforzarse para aprobar. Pueden hacerlo, si lo desean, por estabilizar su situación, pero no les es imprescindible para mantener un trabajo durante años e incluso durante toda la vida. En las circunstancias vitales antedichas, es normal que haya habido más defecciones que otras veces.

Y finalmente, el hecho que siempre se produce en toda oposición y que nunca debemos olvidar. Siempre hay muchísimas personas que se apuntan y que van a las oposiciones con la preparación en alfileres. Es una tasa altísima que yo en ocasiones he cifrado en el 80%. Pues bien, en esta ocasión, la mitad de ese 80% ni siquiera llevaba los alfileres y ha optado por no acudir.

Lecciones para toda España de las oposiciones catalanas

La gran lección es que, si este año seguimos con confinamientos y sin resolver el apartado de la pandemia, la situación puede reproducirse (aunque sea a menor medida) en todas las oposiciones. Las preocupaciones, el trabajo a distancia y las obligaciones familiares van a ser otra vez una losa difícil de sostener. Y como dice el refrán español: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Esto quiere decir que en una situación adversa, quienes persistan, estarán peleando por la plaza en unas condiciones más favorables, pues aprobar las diferentes fases casi supondrá obtener la plaza. Esto es muy importante y no lo podemos subestimar.
Esto quiere decir que simplemente mantener un ritmo bajo de crucero, en una situación en la que mucha gente, simplemente, no va a poder hacer nada o casi nada, nos va a llevar a adelantar a muchas personas y a acercarnos al puerto final: la plaza.

Es un importante aviso a quienes se plantean este año obtener su plaza. El mar está embravecido y el viento sopla con fuerza. Quienes tengan el valor de salir a mar abierto y mantengan firme el rumbo pueden obtener su recompensa en junio.

De poco sirve lamentarse. Somos nosotros quienes con nuestra actitud quizá podemos convertir las situaciones malas en oportunidades vitales. Vale más analizar como está la situación y hacer todo lo posible por gobernarla. ¡Con fe, valor y una orientación correcta, lo conseguiremos! ¡Eso siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras haya sol!

Mucho ánimo para todos y, en especial, a las personas que se presentan en Cataluña. Ojalá obtengan su sueño. Y como siempre, nuestro recuerdo a las víctimas y a los familiares de esta maldita pandemia.