Consecuencias de la pandemia: Atención al auge en las contrataciones y a la apertura de bolsas.

Photo by Damir Spanic on Unsplash
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La pandemia ha generado un nuevo marco docente y el inicio del curso 2020-2021 nos está deparando, por tanto, un nuevo marco de estudio de las oposiciones. En otras ocasiones ya hemos tratado de las consecuencias que la pandemia ha tenido sobre nuestro estudio, pero hoy vamos a incidir en otra de ellas: la oleada de contrataciones que se está produciendo e incluso con la apertura de bolsas extraordinarias. Las diferentes consejerías autonómicas están contratando de forma masiva para reforzar las plantillas docentes y garantizar desdobles en muchos cursos. No ha habido un auge de la contratación como este en décadas. Esta es la verdad. Y este esfuerzo se está haciendo en todas las comunidades sin importar el color político. Tanto Madrid como Canarias, Andalucía o Cataluña están contratando nuevo personal. En mi propio instituto, por ejemplo, han llegado tres personas nuevas.

Así pues, lo primero que te planteamos desde este blog es que consultes las páginas de las consejerías de Educación de las autonomías que te interesen y te informes también a través de sindicatos para que no se te pase alguna de estas ofertas de empleo.

¿Debo buscar y aceptar el trabajo aunque sea época de oposiciones?

Una duda que algunas personas nos plantean es: ¿debo aceptar el trabajo? ¿no me cortará el ritmo de estudio? ¿no será, por tanto, contraproducente, en un curso cuyo final será el temido y ansiado Día D, el examen de oposiciones? Y es una duda razonable, porque es evidente que, si aceptamos el trabajo, perderemos unas cuantas horas al día (entre cinco y ocho diarias, según horario y desplazamientos) en acudir al trabajo y cumplir con nuestras obligaciones. ¿No impedirá esto que aprobemos en junio? La respuesta es clara y tajante: No.

Se puede aprobar las oposiciones trabajando. Miles de personas (la mayoría), hemos obtenido la plaza mientras trabajábamos. Y esto por varias razones.

En primer lugar, como todos sabemos, el sistema actual de acceso no es una oposición pura, sino un concurso-oposición en el que la antigüedad laboral llega a suponer un 25% de la nota final. Luego entonces, aceptando el trabajo estamos ganando puntos para las oposiciones.

No solo esto: dado el sistema de ordenación de las listas de interinos, una vez que entramos en listas ya no salimos, con lo que nuestro trabajo pasa a estar casi garantizado. Las listas suelen estar blindadas y se ordenan por mera antigüedad de incorporación a las mismas. Esto nos podrá gustar más o menos, pero es así como funciona en la actualidad en casi todas las autonomías (cuando yo era interino se ordenaban por las notas de oposición) y por eso, entrar en listas supone meter un pie en el sistema a la espera de meter el siguiente.

En tercer lugar, vamos a ganar una experiencia muy valiosa que nos servirá para afinar nuestras programaciones y conocer de primera mano cómo funciona un instituto. Eso nos será terriblemente útil al programar y al defender la programación. Muchos miedos y ansiedades se nos quitarán porque ya sabremos, en nuestras propias carnes, cómo funciona un centro y habremos tratado con compañeros que, incluso, pueden tocarnos en el propio tribunal de oposiciones. No apareceremos ese día entrando en un medio totalmente extraño y que nos puede parecer hostil. Ya lo tendremos más que dominado. Para nuestra tranquilidad: un bálsamo.

En cuarto lugar, está el dinero. Vamos a ganar en torno a los dos mil euros mensuales si nos dan una jornada completa. Incluso es posible que nos retengan menos de lo habitual con lo que la cifra suba (ojo con Hacienda después).

Así pues, si se da la ocasión, por supuesto que hay que aceptar. ¿Qué hay riesgos y que hay que adaptarse a la nueva situación? Por supuesto. Y hay que hacerlo con inteligencia. La semana que viene trataremos precisamente de esto.

Saludos y ánimo.