¡Ponte a prueba! 7/2021 (Solución)

Hoy comienza una nueva semana de estudio. Todavía nos quedan unas treintaicinco semanas para enfrentarnos a las oposiciones y debemos esforzarnos con firmeza para avanzar en nuestro estudio. Nosotros volvemos, como cada lunes, con la solución de nuestro “¡Ponte a prueba!”, el reto con el que nos enfrentamos a un texto como lo haremos el día D en la prueba del comentario de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.

Como en otras ocasiones, han sido varias las personas que han reconocido la obra o que han situado exactamente su época o movimiento a través de la lectura de este pequeño fragmento, lo que muestra su gran competencia literaria. Y así, tanto Adrián Gómez Acosta como Mercedes Mateos señalan acertadamente la época del texto gracias al lenguaje empleado, así como su relación con la Commedia dell’arte. Pero es Elena González quien hace el pleno, pues señala obra y autor acertadamente. ¡Enhorabuena a todos y ojalá que el Día D tengan la misma suerte!

Y es que efectivamente, se trataba de la escena VIII del segundo acto y penúltima de la obra Los intereses creados (1907) del premio Nobel y extraordinario saltimbanqui ideológico Jacinto Benavente (1866-1954) , que tuvo la enorme virtud de adular y adaptarse a la monarquía de Alfonso XIII, a la dictadura de Primo de Rivera, a la República de Azaña, a los milicianos anarquistas durante la guerra y a la dictadura de Franco. ¿Quien mejor que él para extenderse sobre los intereses creados? En esta semana en que se ha fallado el siempre politizado Nobel, ¿quién mejor que su figura para hacernos una idea sobre el premio sueco?

Y nada más por hoy. Nuestro recuerdo a las víctimas de la pandemia y a sus familiares.

Saludos y ánimo.

CRISPÍN. Pues ved que mi amo puede ser hoy rico, poderoso, si el señor Polichinela consiente en casarle con su hija. Pensad que la joven es hija única del señor Polichinela; pensad en que mi señor ha de ser dueño de todo; pensad…
DOCTOR. Puede, puede estudiarse.
PANTALÓN. ¿Qué os dijo?
HOSTELERO. ¿Qué resolvéis?
DOCTOR. Dejadme reflexionar. El mozo no es lerdo y se ve que no ignora los procedimientos legales. Porque si consideramos que la ofensa que recibisteis fue puramente pecuniaria y que todo delito que puede ser reparado en la misma forma lleva en la reparación el más justo castigo; si consideramos que así en la ley bárbara y primitiva del Talión se dijo: diente por diente, mas no diente por ojo ni ojo por diente… Bien puede decirse, en este caso, escudo por escudo. Porque, al fin, él no os quitó la vida para que podáis exigir la suya en pago. No os ofendió en vuestra persona, honor ni buena fama, para que podáis exigir otro tanto. La equidad es la suprema justicia. Equitas justitia magna est. Y desde las Pandectas hasta Triboniano, con Emiliano, Triberiano…
PANTALÓN. No digáis más. Si él nos pagara…
HOSTELERO. como él nos pagara…
POLICHINELA. ¡Qué disparates son estos y cómo ha de pagar ni qué tratar ahora!
CRISPÍN. Se trata de que todos estáis interesados en salvar a mi señor, en salvarnos por interés de todos. Vosotros, por no perder vuestro dinero; el señor doctor, por no perder toda esa suma de admirable doctrina que fuisteis depositando en esa balumba de sabiduría; el señor capitán, porque todos le vieron amigo de mi amo, y a su valor importa que no se murmure de su amistad con un aventurero; vos, señor Arlequín, porque vuestros ditirambos de poeta perderían todo su mérito al saber que tan mal los empleasteis; vos señor Polichinela…, antiguo amigo mío, porque vuestra hija es ya ante el cielo y ante los hombres la esposa del señor Leandro.
POLICHINELA. ¡Mientes, mientes! ¡Insolente, desvergonzado!
CRISPÍN. Pues procédase al inventario de cuánto hay en la casa. Escribid, escribid y sean en todos estos señores testigos y empiécese por este aposento. (Descorre el tapiz de la puerta del foro y aparecen formando grupo SILVIA, LEANDRO, DOÑA SIRENA, COLOMBINA y la SEÑORA DE POLICHINELA.)