¡Ponte a prueba! 11/2021

Llega un nuevo fin de semana de confinamiento en casi toda España y aunque parece que ya se ve la luz al final del túnel con la llegada de las vacunas, hay un gran cansancio social debido a la pandemia. Tampoco podemos olvidar que esta situación ha determinado la entrada de miles de personas en el sistema educativo y esto ha supuesto para ellas, en medio de la desolación, un panorama más alentador. Enhorabuena por ello a tantísimas personas. Ahora se trata de prepararse para convertir lo que es algo transitorio en algo definitivo. Y para ello podemos emplear el “¡Ponte a prueba!”, nuestro acertijo con el que intentamos establecer una piedra de toque para comprobar la competencia literaria de las personas que preparan la prueba del comentario de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.

El texto que traemos hoy ya ha aparecido en las oposiciones en años anteriores. Y esto siempre es significativo porque un texto que ya apareció es más fácil que reaparezca que uno que no apareció aparezca. Y de hecho es así, pues hay obras que han repetido desde los años noventa, por lo que se tratará de intentar reconocer la obra y, si ello no es posible, identificar el género, el movimiento y la época atendiendo a los rasgos que el fragmento o texto nos brinda.

Como siempre, para participar en el acertijo debes escribir un comentario en la página de Facebook de www.opolengua.com hasta la noche del domingo y la solución será publicada junto con los acertantes el lunes.

Y nada más. Como siempre, nuestro recuerdo a las víctimas de la pandemia y a sus familiares. Saludos y ánimo.

España, como sabéis, ha estado debaxo de muchos señores, y es assí que -dexado a parte que aún hasta Castilla estuvo dividida, no ha muchos años-, que Cataluña era de un señor, al qual llamavan conde, y Aragón era de otro señor, al qual llamavan rey, los quales dos señores vinieron a juntarse por casamientos, y después por armas conquistaron el reino de Valencia, que era de moros, y andando el tiempo, lo uno y lo otro vino a juntarse con Castilla. Y los reinos de Granada y Navarra tenían también sus señoríos, aunque ya agora a su despecho el uno y el otro están debaxo de la corona de Castilla. Y Portugal, como véis, aún agora stá apartada de la corona de Spaña, teniendo como tiene rey de por sí. La qual diversidad de señoríos pienso yo que en alguna manera aya causado la diferencia de las lenguas, bien que qualquiera dellas se conforma más con la lengua castellana que con ninguna otra, porque, aunque cada una dellas ha tomado de sus comarcanos, como Cataluña que ha tomado de Francia y de Italia, y Valencia que ha tomado de Cataluña, todavía veréis que principalmente tiran al latín que es, como tengo dicho, el fundamento de la lengua castellana, de lo qual, porque os tengo dicho todo lo que sé y puedo decir no curo de hablar más. De la vizcaína querría saberos dezir algo, pero, como no lo sé ni la entiendo, no tengo que dezir de ella sino solamente esto, que, según he entendido de personas que la entienden, esta lengua también a ella se le han pegado muchos vocablos latinos, los quales no se conocen, assí por lo que les han añadido como por la manera con que los pronuncian. Esta lengua es tan agena de todas las otras de Spaña, que ni los naturales de ella son entendidos por ella poco ni mucho de los otros, ni los otros de ellos. La lengua catalana dice que era antiguamente lemosina, que es agora lenguadoc; hase apurado tomando mucho del latín, sino que no le toma los vocablos enteros, y tomando algo del francés puro y también del castellano y del italiano. La valenciana es tan conforme a la catalana, que el que entiende la una entiende casi la otra, porque la principal diferencia consiste en la pronunciación, que se llega más al castellano, y assí es más inteligible al castellano que la catalana. La portuguesa tiene más del castellano que ninguna de las otras, tanto que la principal diferencia que, a mi parecer, si halla entre las dos lenguas, es la pronunciación y la ortografía.