La emocionante y azarosa travesía hasta la plaza de Beatriz Bernal Calvo

La emocionante y azarosa travesía hasta la plaza de Beatriz Bernal Calvo

Una profesora vocacional

Desde que tengo uso de razón he querido ser profesora. Desde bien pequeña sentaba a todas mis muñecas en la cama y les daba clase. Siempre me ha gustado leer y escribir, por lo que me decanté por hacer el Grado en Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Murcia. Cuando terminé en 2014 realicé el Máster de Formación del Profesorado, pero por desgracia en los años venideros no se convocaron oposiciones hasta 2018. Me tiré esos tres años en el limbo, en distintas academias, y tras suspender las oposiciones de 2018 supe que necesitaba un cambio. Necesitaba confiar plenamente en un método, en unos temas, en unas técnicas. Yo soy una persona muy cuadriculada y necesitaba algo que estuviera perfectamente organizado. Y aquí es donde entra Opohispania. Tras intercambiar unos correos con Eduardo, supe que ahí estaba aquello que yo buscaba. Y en verano de 2019 me matriculé. 

Curso 2019-2020: comienza mi andadura

Comenzó el curso 2019-2020 y eché toda la carne en el asador. Poco a poco me fui haciendo al método de estudio y realizando los prácticos de las sesiones. Reconozco que no iba al día ni mucho menos, así que cuando me hartaba de estudiar temas, me ponía a hacer la programación. Y bendita la hora, porque gracias a eso este año tenía todo un trabajazo hecho. Eduardo me mandaba corregidos con rigor todos los apartados y generó en mí la confianza de llevar esa parte perfecta. 

La tormenta perfecta

Y vino la pandemia. Y cancelaron las oposiciones. Y lo dejé TODO. Y cuando digo que lo dejé todo, es que cogí todo el material, todos los esquemas, todos los apuntes y los guardé en el altillo de mi estantería. Sé que muchos actuaron igual que yo, pero Opohispania no nos abandonó. Recibimos un email animándonos a continuar al curso siguiente y sin ningún coste adicional nos prolongaban el acceso a la plataforma y la resolución de dudas hasta el día D de 2021. 

La crisis

Mi intención era ponerme de nuevo a estudiar en julio y aprovechar el verano para recuperar los meses perdidos, pero nada más lejos de la realidad, porque una importante enfermedad familiar volvió a paralizar mi ánimo. Y llegó septiembre, y empecé a trabajar. Y llegó octubre y me independicé. Era ya noviembre y aún tenía los temas guardados en el armario. Las cosas por casa ya estaban bien y mi vida parecía haberse asentado. Así que volví a contactar con Eduardo para decirle que volvía al redil. 

La vuelta al estudio

Tras todas estas circunstancias mi calidad de estudio era pésima. Iba muy muy lenta y me desanimaba porque no avanzaba temas. Mi obsesión era sacar bola, porque sabía que, si salía tema, estaba dentro. Pero era febrero y llevaba ocho temas. ¡Ocho! Mi objetivo era ir al examen con 26 temas, sí o sí. No contemplaba otra cosa. ¿Imposible a falta de cuatro meses? No. 

Un nuevo intento

El 18 de febrero volví a contactar con Eduardo, le conté mis inquietudes acerca de los temas y él me guio para optimizar mi tiempo reduciendo contenido y llevar 26 temas más que aceptables. Y este ha sido el éxito de mi plaza; de hecho, he sido la mejor nota en tema de mi tribunal. En Semana Santa me puse a ello, me planifiqué hasta el día D y estudié todos los días, todos. Algunos días más y otros menos, pero no había día que no hiciera algo. Y vaya si ha merecido la pena.

Las últimas dudas

Una semana antes del examen, sacaron los criterios de corrección de las pruebas, y me surgieron bastantes dudas. Así que me volví a poner en contacto con Eduardo. Me llamó y estuvimos hablando un rato a pesar de todo el lío que él llevaba dadas la fechas. Sus ánimos me tranquilizaron: todo estaba ya hecho, solo quedaba demostrar al tribunal que yo estaba preparada.

La llegada a puerto

Cuando salieron las notas y vi que había superado la primera prueba, no sabía si reír o llorar. Eran mis segundas oposiciones y sin apenas experiencia sabía que lograr la plaza era muy complejo. Pero estaba dentro. Por fin podía ponerme delante del tribunal y mostrarles lo mucho que me gusta esta profesión. Fui muy tranquila porque, como he dicho antes, el curso anterior Eduardo me había corregido la programación entera y me había asegurado que estaba muy bien. Y esa confianza es la que me dio el 10. Y ese 10 es el que me ha dado la plaza. 

Una plaza también será tuya

Así que si me estás leyendo te animo a luchar, a confiar y tener fe. No mires la oposición como un examen, sino como un proceso de muchísimo aprendizaje, estudia con ilusión y con pasión, porque una plaza también será tuya.

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