¡Ponte a prueba! 7/2022 (Solución)

¡Ponte a prueba! 7/2022 (Solución)

Ponte a prueba. Logo Opolengua

Hoy es el Día de Todos los Santos y nosotros comenzamos una nueva semana de estudio con la publicación de la solución de nuestro “¡Ponte a prueba!”, el acertijo con el que ayudamos a las esforzadas personas que preparan las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en su prueba de comentario.

Decíamos el viernes que este texto apareció en las oposiciones andaluzas, y así fue en 2004, produciéndose bastantes errores entre los opositores. ¿A qué se debió aquello? A que los aspirantes relacionaron el fragmento con la novela picaresca, sin darse cuenta de cuál era la obra y autor de los que se trataba.

Sin embargo, sí lo han acertado nuestros participantes. Y así tanto Verónica Prezioso, Maica Mai Queta y Mamen Moreno han hecho pleno al reconocer obra y autor. Y es que se trataba del primer parlamento que realiza en la obra Rinconete, cuando le cuenta a Cortadillo su origen. Al tratarse de un discurso en primera persona y mostrar una temática picaresca, los opositores que no conocían la obra se equivocaron sin darse cuenta de que en realidad era una novella al estilo italiano. Así pues, la obra era «Rinconete y Cortadillo», escrita por Miguel de Cervantes (1547-1616) e incluida en las Novelas ejemplares publicadas en 1613. 

Y nada más por hoy. Feliz semana de estudio. Saludos y ánimos.

Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido y famoso por los ilustres pasajeros que por él de contino pasan; mi nombre es Pedro del Rincón; mi padre es persona de calidad, porque es ministro de la Santa Cruzada: quiero decir que es bulero, o buldero, como los llama el vulgo. Algunos días le acompañé en el oficio, y le aprendí de manera, que no daría ventaja en echar las bulas al que más presumiese en ello. Pero, habiéndome un día aficionado más al dinero de las bulas que a las mismas bulas, me abracé con un talego y di conmigo y con él en Madrid, donde con las comodidades que allí de ordinario se ofrecen, en pocos días saqué las entrañas al talego y le dejé con más dobleces que pañizuelo de desposado. Vino el que tenía a cargo el dinero tras mí, prendiéronme, tuve poco favor, aunque, viendo aquellos señores mi poca edad, se contentaron con que me arrimasen al aldabilla y me mosqueasen las espaldas por un rato, y con que saliese desterrado por cuatro años de la Corte.

Menu