¡Ponte a prueba! 19/2022 (Solución)

¡Ponte a prueba! 19/2022 (Solución)

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Hoy es San Valentín, 14 de febrero. Pero, además de esto, es lunes y eso quiere decir que acompañando al santo del amor, nos toca publicar la solución de nuestro ¡Ponte a prueba! para cumplir con nuestro compromiso semanal desde hace años con esas nobles personas que preparan con ahínco la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.

Decíamos el viernes que se trataba de una obra clásica y que suponía para nosotros una incógnita, sin saber si serían capaces de reconocerla nuestros participantes, más que nada porque es una obra más nombrada que leída. Yo, de hecho, no la tuve entre mis lecturas obligatorias en la universidad en mis dos años de Literatura de los Siglos de Oro con Antonio Rey Hazas, dedicados sobre todo a la picaresca y al Quijote. Sin embargo, esta obra aparece citada en todos los temarios.

Y quizá por aquello de que es una obra menos leída, ningún participante la ha reconocido, aunque se han acercado mucho. Así todos los participante han señalado de forma acertada el tema bucólico y pastoril. Dos de nuestros participantes, Mamen Moreno y José Manuel Serrano Valero lo atribuían por ello a Garcilaso, pero Jessica Hill y Sara Piélagos Martín lo descartaban con acertadas razones. Rafael Robledo Simón, por su parte, lo situaba más bien en la época barroca, señalando acertadamente su artificio retórico.

Lo cierto es que se trataba del inicio del primer libro de La Galatea (1585), de Miguel de Cervantes (1547-1616), perteneciente al género de. la novela pastoril, como anunciaban su mezcla de verso y prosa y su tema pastoril, Hemos transcrito la publicación que sacó la RAE en facsímil de su primera edición y que hemos fotografiado para la entrada.

Y nada más por hoy. Mañana volveremos con nuestro artículo de fondo. Feliz semana de estudio. Saludos y ánimo.

Mientras q al triste lamentable accento
Del mal acorde son del canto mio,
En Eco amarga de cansado aliento
Responde, el monte, el prado, el llano, el rio,
Demos al sordo y pressurosso viento
Las quexas que del pecho ardiente y frio
Salen a mi pesar, pidiendo en vano
Ayuda al río, al monte, al prado, al llano.

Crece el humor de mis cansados ojos
las aguas deste rio y deste prado
las variadas flores son abrojos
y espinas que en el alma an entrado.
No escucha el alto monte mis enojos
y el llano de escucharlos se ha cansado
y assi vn pequeño aliuio al dolor mio
no hallo en en monte, en llano, en prado, en río.

Crey que el fuego que en el alma enciende
el niño Alado, el lazo con que aprieta la red,
la red, sotil, con que a los dioses prende,
y la furia, y rigor de su saeta,
q assi offendiera, como a mi me offende,
Al subgeto sin par que me subgeta
más contra vn alma q es de mármol hecha
la red, no puede el fuego, el lazo y flecha.

Yo si que al fuego me consumo y quemo
y al lazo, pongo humilde la garganta,
y a la red inuisible poco temo,
y el rigor de la flecha no me espanta.
Por esto soy llegado a tal estremo,
a tanto daño, a desuentura tanta,
que tengo por mi gloria y mi sossiego
la saeta, la red, el lazo el fuego.

Esto cantaua Elicio en las ribera de Tajo, con quien naturaleza se mostro tan liberal, quanto la fortuna y el amor escassos. Aunque los discursos del tiempo consumidor, y renouador de las humanas obras le truxeron a términos, que tuvo por dichosos los infinitos y desdichados, en que se auia visto y en los q su desseo le auia puesto, por la incomparable belleza de la sin par pastora en las mesmas riberas nacida.

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