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Aplicar las enseñanzas de la psiquiatra Marian Rojas a las oposiciones (6): alcanzar el estado de flujo preparando oposiciones

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Photo by Руслан Гамзалиев on Unsplash

Hoy publicamos la sexta y última entrega de la serie que comenzamos el mes pasado sobre la obra de Marian Rojas Estapé (1983). Hemos relacionado en ella las enseñanzas que plantea en su último libro, Recupera tu mente, reconquista tu vida (2024) con la preparación de oposiciones. En la primera entrada nos centramos en la importancia de la persistencia y de la atención en la preparación de las oposiciones en la segunda profundizamos en la carga y descarga de nuestra batería mental, en la tercera insistimos en la influencia de la dopamina y cómo darnos recompensas durante la preparación, en la cuarta tratamos el importante tema del miedo al fracaso, y en la quinta planteamos cómo mejorar nuestra preparación relacionándola con el crecimiento personal. Hoy dedicamos la última entrega al estado de flujo.

Alcanzar el estado de flujo en la preparación de oposiciones

Comenzaremos por definir qué es el estado de flujo y lo haremos con las palabras de Marian Rojas:

El estado de flujo es una experiencia universal presente en todas las culturas. Según Mihaly Csikszentmihalyi, cuando alguien entra en estado de flujo, siente una sensación de plenitud y felicidad por varios motivos:

  • Se concentra plenamente en la tarea.
  • Se deja llevar.
  • El tiempo vuela, o mejor dicho, se pierde la noción del tiempo.
  • No existe el ego.
  • Emplea sus habilidades al máximo.
  • Son momentos de gran bienestar.
  • Existe un equilibrio entre el reto y la habilidad.
  • La actividad en sí es inmensamente gratificante.
  • Siente que la tarea es factible y es capaz de realizarla.
  • Desaparece la sensación de cansancio o fatiga.

En su obra Fluir, una psicología de la felicidad, expone cómo la felicidad del ser humano puede mejorar si se introduce más flujo. En él, el individuo se encuentra plenamente inmerso en sus habilidades, en forma de pasión, ilusión máxima, reto y atención plena.

Mi propia experiencia con el estado de flujo

Yo he sentido y siento siempre el estado de flujo en dos aspectos: la literatura y el mar. Por eso me agrada tanto el cuento de Cortázar de «Continuidad de los parques», porque en él se ve precisamente cómo un personaje entra en estado de flujo leyendo hasta el punto de que es incapaz de ver cómo va a ser asesinado. Es también el caso de don Quijote, que se vuelve loco de leer sin pausa y sin dormir. También he sentido y siento esto cuando escribo. El tiempo que dediqué a la redacción de mi novela-saga El espíritu de la frontera, en la que invertí siete años fue de los más de mi vida. Me pasa igual cuando realizo un comentario de texto, cuando siento la sensación de poder estar hablando de un texto horas… Y ahí recuerdo a Marcos Marín cuando nos decía que un gran comentario es aquel en el que el lector siente que el comentarista podría estar hablando con sentido del texto durante horas pero que la limitación temporal del ejercicio se lo impide.

También me hace sentir así el mar. Da igual que sea estar en la playa o caminar por la orilla, aunque la experiencia más completa es bañarse y, sobre todo, navegar. El sonido y el balanceo del barco abriéndose paso entre las olas y el del viento soplando en las velas nos conducen a un estado de dicha que hace que el tiempo se detenga. Y eso yo no lo siento cuando navego a motor, porque el ruido de la máquina y los pantocazos del casco contra el mar ahogan gran parte del placer y ya no siento ese placer que proviene del espíritu conectado con la naturaleza.

Mi explicación a los alumnos sobre el estado de flujo

Todos debemos atender a lo que nos dice nuestro corazón. Yo he dado clase a alumnos de bachillerato y ESO durante veintisiete años y, sin conocer las teorías de Csikszentmihalyi (que las acabo de conocer ahora) sí les decía a mis alumnos que debían intentar orientar su vida hacia los saberes o actividades que les hacían perder la noción del tiempo y les hacían sentirse como en el centro de la Creación. Les hacía reflexionar de la siguiente manera. ¿Hay alguna actividad, alguna asignatura o algún saber que le hace perder la noción del tiempo? Esto quiere decir que estamos conectando en ese momento con lo más íntimo de nuestro ser y, por tanto, nuestras capacidades para esa tarea o ese saber son superiores. Todas las personas tienen que hacer grandes esfuerzos para conseguir sus metas, pero quienes se dedican a algo que realmente les apasiona cuentan con un plus muy valioso, porque van a dedicar muchas más horas con menor esfuerzo y eso supone un plus de competitividad muy grande sobre los demás.

¿Es imprescindible alcanzar el estado de flujo para obtener la plaza?

Puede haber personas que nunca hayan oído hablar del estado de flujo (como yo mismo antes de leer la obra de Marian Rojas) y ahora mismo se estén preguntando si lo han sentido alguna vez. Y puede darse el caso de que tras su reflexión lleguen a la conclusiones de que no se han sentido nunca embargadas por este estado del espíritu. ¿Eso las excluye de la preparación de las oposiciones o la obtención de la plaza? La respuesta es concluyente. No, de ningún modo. Estoy convencido de que la mayoría de las centenares de personas a las que yo he ayudado a obtener su plaza no alcanzaban el estado de flujo al estudiar. Se obtiene la plaza siempre que haya fe y constancia. Esas sí que son las condiciones sine qua non para obtenerla. Si además de estas dos imprescindibles, hay estado de flujo, pues tanto mejor, por supuesto.

¿Podemos alcanzar el estado de flujo en la preparación de oposiciones?

La cuestión ahora es si es posible alcanzar el estado de flujo en la preparación de oposiciones. ¿Es posible sentirnos suspendidos en el espacio y no notar el paso del tiempo?  ¿Es posible invertir dos o tres horas en el estudio o redacción de un tema o al hacer un comentario y que se nos pasen en un suspiro?

Volvamos a una cita de Marian Rojas

En ese estado, lo que en realidad se desea es disfrutar del proceso. Se une el gusto por estar realizando esa tarea y no querer que se termine.

Si sabes de algo que te puede entrar en flujo, resérvate un rato para potenciarlo. A mí me ha sucedido en varias ocasiones mientras he escrito este libro. Conoce las situaciones que te ayudan. Piensa en algo que te interese y atraiga. Márcate un objetivo que puedas alcanzar que te agrade. Ten en cuenta que, si es excesivamente difícil o retador, puede dejar de ser placentero y convertirse en estresante. Por otro lado, si es aburrido no entrarás en flow . Céntrate en el proceso y no en el resultado. Evita interrupciones y distracciones. Pon el móvil en modo avión o prográmalo para recibir solo llamadas urgentes.

¿Cómo alcanzar el estado de flujo en las oposiciones?

Una vez definido el estado de flujo y vistas nuestras experiencias con él, vamos a explorar las posibilidades de alcanzar el estado de flujo en la preparación de las oposiciones.

Mi propia experiencia personal

Yo he tenido la gran fortuna (o tomé adecuadamente mi decisión) de estudiar lo que realmente me gustaba. Había asignaturas que hacía porque no tenía otro remedio, como la de gramática generativa, por ejemplo, pero la literatura me encantaba y me encanta. Así que preparar temas no me costaba trabajo. Me gusta saber. Comentar textos para mí (y esto lo puede atestiguar quien vea los vídeos de Comentario Vivo) es un placer para mí y en la programación siempre he elegido actividades que a mí mismo me entusiasmaría hacer como alumno. Eso quiere decir que entraba en estado de flujo opositando. No, en términos generales, porque la presión y el agobio de la oposición, la espada de Damocles del examen, me lo impedía en términos generales. Pero sí lo conseguía (y lo consigo) en términos particulares.

Olvidar el paso del tiempo en la medida de lo posible y concentrarnos en el aquí y ahora.

Me explicaré. Yo me pongo a hacer un comentario y tengo que mirar el reloj, por supuesto, porque el tiempo está limitado, pero al realizarlo me obligo a hacerlo porque se me pasaría el tiempo volando. Yo me pongo a preparar un tema y tengo que mirar el reloj porque no puedo estar con un tema toda la vida, pero el rato que estoy preparando y buscando cosas se me pasa el tiempo. Una vez que estamos volcados, el tiempo pasa volando y hay que mirar el reloj lo justo.

Buscar la forma en que algo nos pueda divertir

A mí lo que más me costaba era repasar y busqué una solución: convertirlo en un deporte. Plantearme cada repaso como un esquiador o un atleta que tenía que mejorar su marca de fallos y tiempo semana a semana hasta alcanzar repasar un tema en cinco minutos. Esto lo hacía más divertido y facilitaba el progreso. De ahí viene una parte del diseño de Método de Repaso Opolengua, que está creado, entre otras cosas, para garantizar un repaso rápido y semanal de todos los temas. Es decir, se trata siempre de buscar opciones que nos faciliten el estudio y hagan que el trago de la oposición sea más llevadero e incluso grato.  

El estado de flujo como preparador

Como preparador me pasa igual. Yo invierto una gran parte de mi tiempo en preparar oposiciones y soy feliz haciéndolo. Yo me pongo a diseñar cursos o a imaginar nuevas actividades o iniciativas para mejorar la preparación de los opositores y se me pasan las horas muertas y me hablan y ni me entero. Eso es lo que explica que yo pidiera mi excedencia en 2020 (con la pérdida de destino -y el mío era magnífico- y de la jubilación anticipada que esto implica): me encanta lo que hago.

Lo primero es ver cómo nos atraen los elementos de la oposición

Como siempre en la vida, no hay nada más difícil e importante que conocernos a nosotros mismos. Esta es la puerta de entrada a la felicidad. Por tanto, tenemos que pensar: ¿qué aspectos de la preparación me agradan y por qué? Ahí tenemos el estudio de los temas (que implica la acumulación de saber), los comentarios (que implican el placer de descifrar un texto) o la realización de actividades para una programación (que implican nuestra creatividad). Con toda seguridad, reflexionar sobre lo que supone íntimamente cada una de estas tareas puede contribuir a que las relacionemos con el estado de flujo.

Lo segundo es pensar cómo nos pueden atraer

Nos explicaremos. Siempre va a haber unos temas que nos interesen más que otros. Y eso va a facilitar que nos volquemos más en su preparación. De la misma manera ocurre con la lectura y comentario de las obras literarias, pues una época o un autor pueden conducirnos a ese estado con mayor facilidad. Y en lo que se refiere a la programación, yo siempre he dicho a los opositores que hagan que su programación sea una emanación de su propia personalidad, de forma que puedan transmitir a los alumnos su pasión por algo. La pasión, el estado de flujo y el entusiasmo son extraordinariamente contagiosos y por eso siempre he dado esta recomendación a los opositores.

Lo tercero es organizar nuestro plan de trabajo pensado en estas cuestiones

Una vez definidas estas cuestiones se tratará de aplicarlas en nuestro plan de trabajo de forma que podamos modificar en algo la secuencia de temas a estudio, organicemos una programación acorde con nuestros gustos o comentemos textos pensando también en las épocas o autores que nos apasionan. También esto puede influir en qué día de la semana será más propicio realizar una tarea u otra. Todo no se podrá modificar para adaptarlo a nuestros gustos (no podemos dejar de estudiar temas de literatura, aunque no nos gusten), pero cuanto más podamos adaptarlo mejor.

Opolengua y el estado de flujo

Yo he dedicado y dedico muchísimas horas a las oposiciones. Se puede decir que las oposiciones son mi vida y, como se puede ver en este blog, desde siempre, una de las preocupaciones que me ha movido es dar respuesta a la problemática emocional de cada persona que ha confiado en mí. De ahí la tutorización individualizada de los cursos y la existencia del Curso de Apoyo Emocional. Mi teléfono y mi correo están siempre abiertos a ayudarte. Y esto no solo está dirigido a quienes contratan nuestros cursos, sino a cualquier opositor. Contesto siempre a todos los correos que se me envían y de hecho he contestado a muchas personas que incluso no solo no eran de Lengua, sino que no opositaban para ser docentes sino a otras áreas de la Administración pública.

Finalizamos así nuestra serie. ¡A por la plaza!

Saludos y ánimo.