Oposiciones y trabajo en el instituto (parte 1)

El tema que tratamos hoy es especialmente sensible para muchas personas que opositan pues, dado el sistema de acceso actual, lo más habitual es que tras realizar un enorme esfuerzo y sacar una nota que nos permite entrar en las listas de interinos, nos vemos obligados a simultanear oposiciones e instituto durante varios años, hasta que por fin obtenemos la plaza. De todas las cuestiones referidas a este tema versa la entrada de hoy.  Es un tema tan denso y se ha hecho tan larga que publicaremos su continuación la semana que viene.

¿Es muy común ser opositor e interino?

A las personas que se asoman a las oposiciones de secundaria, debemos decirles que no es que sea común compatibilizar oposiciones e interinidad, sino que es casi inevitable y que es casi seguro de que antes de que sean funcionarios, serán unos cuantos años interinos. Es más, es raro el hecho (y solo se ha producido en dos ocasiones, con las convocatorias masivas de 1990-1993 y 2008-2010) de que una persona obtenga la plaza a la primera. Hay que tener en cuenta que un interino supera en casi tres puntos de méritos (por antigüedad) a un opositor libre, por lo que si el interino saca un 7, es casi imposible para el libre superarlo. En la práctica, esto quiere decir que para conquistar la plaza, tener puntos es imprescindible y esos puntos solo se consiguen con la interinidad. Se trata de un modelo muy condicionado por los sindicatos, que tiene como consecuencia que en la práctica, los opositores puedan obtener la plaza con una nota mediocres en los exámenes; pero, eso sí, es obligatorio tener muchos puntos (se consigue uno por año trabajado hasta un tope de cinco). Esto quiere decir que, en tanto en cuanto no se modifique el sistema de acceso, las cosas seguirán siendo así y es importante conocer las consecuencias que ello tiene.

¿Es beneficioso o negativo ser opositor e interino?

He conocido algunos opositores que se quejaban de que además de estudiar tenían que trabajar. Y es normal. A las veinticinco horas de permanencia más las horas de corrección y de preparación de clases en casa, se une el estudio de las oposiciones durante varias horas al día. ¿Cómo no sentirse exhausto tras cada jornada intensa?

Sin embargo, como siempre decimos, en las oposiciones (y en la vida) hemos de buscar siempre el lado positivo de las cuestiones, de forma que encaremos nuestra situación con optimismo para rendir más y mejor.  Además, como ya decíamos en artículos anteriores, es muy común que nos centremos en nuestros problemas creyendo que los demás no tienen ninguno.

Y lo cierto es que todas las personas que preparan las oposiciones tienen problemas laborales. Todas. De hecho, si no tuvieran problemas laborales no prepararían las oposiciones.

Están quienes no tienen trabajo, lo cual es un problema grave por la ansiedad que esto genera. Tiene las ventajas de que hay mucho más tiempo, obviamente; pero se carece de experiencia laboral, se carece de dinero y, por tanto, se carece de independencia.

Están quienes trabajan en otro sector. Yo he preparado (y preparo) a personas que son tele-operadoras, profesoras de academia, profesoras de clases particulares, administrativas, etc. Hay trabajos de todas las categorías, pero lo común es en todos los casos la insatisfacción con el empleo al que se dedica un gran esfuerzo (si no, no harían las oposiciones) y en muchos casos, la baja cuantía de los salarios. Esta situación es peor que la del interino, pues se invierte el mismo tiempo (o más) y no hay la misma satisfacción, ni la misma utilidad.

Es decir, la persona interina, trabaja en lo que le gusta (la lengua y la literatura) y además trabaja justamente para el sector en el que está opositando, con lo que su trabajo revierte en el estudio de las oposiciones y viceversa. Y esa, no os quepa la menor duda, es la situación ideal para estudiar las oposiciones. Yo mismo fui interino durante cinco años y me di cuenta de que lo fundamental para convertir mi posición como interino en la mejor posible para las oposiciones dependía de mí mismo. Así que puse manos a la obra, pues me iba la plaza en ello.

¿Cómo es el trabajo de interino? Ventajas e inconvenientes.

Un interino, como su propio nombre indica, es un profesor que desempeña temporalmente su trabajo en sustitución de otra persona (un funcionario). Por tanto, lo primero que hay que tener claro es que un interino no es un funcionario. En este sentido, y yendo un poco más allá, podríamos decir que hay, al menos a los efectos de este artículo, dos tipos de interinos: los que tienen una vacante (es decir, son contratados durante todo un curso en un centro, porque la administración no se ha decidido a hacer constar esa plaza como fija en su plan de centros o el funcionario titular no va a ocuparla en todo el año) y los que hacen sustituciones (es decir, son contratados porque el profesor titular de esa plaza sufre una enfermedad o un problema que le impide impartir el curso completo). La forma de encarar ambas situaciones es diferente.

Las desventajas de ser interino son varias. La primera carecer, lógicamente, de los derechos de un funcionario. La segunda, y la que más notaremos a diario, el hecho de que en las decisiones diarias del instituto (horarios, asignación de responsabilidades, privilegios varios) podemos notar que estamos un peldaño por debajo de los funcionarios y sobre todo, dos peldaños por debajo de quienes son fijos en el centro y se llevan bien con la dirección (porque los que se llevan mal, y aunque os pueda parecer raro, están de hecho por debajo de nosotros, pues la dirección ya se encargará de hacérselo notar). La tercera, tiene que ver con los alumnos: cuanto menos tiempo vayamos a estar en el instituto, más difícil será que nos respeten. En todos estos sentidos, es peor ser interino por un tiempo breve que por un curso entero.

La ventaja fundamental de ser interino es que podemos cometer más errores que un funcionario sin sufrir sus consecuencias a largo plazo. Podemos tener conflictos con profesores, alumnos o padres, pero este conflicto durará un curso escolar tan solo. El error de un funcionario definitivo puede marcar su carrera y llevarle incluso a tener que marcharse del centro. Luego, como interinos, podemos estar más tranquilos al tomar decisiones, pues aunque nos equivoquemos (que siempre lo haremos), los efectos del error serán pasajeros. Es decir, podemos experimentar con más tranquilidad.

Para la semana que viene dejaremos los trucos que podemos emplear para compatibilizar oposiciones e instituto de la mejor forma posible, tal.y como los tratamos en nuestro curso Opolengua 1.

Hasta entonces, saludos, ánimo y buen estudio.

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