Oposiciones y trabajo en el instituto (parte 2)

IES San Isidro. antiguo Colegio Imperial del Rey, donde estudió Quevedo.

La semana pasada realizamos una entrada sobre la situación, tan común de tener que compatibilizar el estudio de las oposiciones con el trabajo docente en un centro público. Como ya señalábamos, la materia era tan extensa que nos propusimos realizar una nueva entrada con consejos prácticos para rentabilizar nuestra tarea como interinos. Esta es la entrada prometida.

¿Cuál es la mejor manera de enfocar nuestro trabajo como interino?

Lo primero, como decimos siempre, es mantener una actitud positiva. Sin ella todo resulta mucho más cuesta arriba y eso puede agobiarnos y, si no es así, con total seguridad, supondrá un lastre en nuestra tarea. Las malas sensaciones nunca son buenas. Podemos decir lo malo que es tener que trabajar y estudiar a la vez. ¿Pero eso va a arreglar algo? Por el contrario, la afirmación de nuestro trabajo, (ver el lado positivo de la cuestión), nos va a ayudar decisivamente a arribar a puerto.

En todo caso, las líneas generales de actuación que podemos desarrollar son las siguientes.

Estudia el temario para preparar las clases.

La mejor manera de enfocar nuestro trabajo como interino es intentar que revierta en nuestro estudio y viceversa. Yo fui interino mientras daba BUP y COU y me iba estudiando los temas a la vez que me surgían los temas en el instituto. Es decir, si en el instituto tenía que impartir (dando 3º de BUP), el tema de “El realismo”, pues yo aprovechaba esas semanas para estudiarme el tema de la oposición correspondiente. Como el temario era entonces más racional que ahora, cada tema se impartía en más tiempo. Tened en cuenta que en 3º BUP (actual 1º de Bachillerato LOGSE), había cuatro horas semanales solo para la literatura y ahora hay tres para Lengua, literatura y periodismo y otras tipologías (porque la LOGSE nos ha hecho profesores de periodismo también). Así que ahora es más difícil de hacer, pero no imposible. Los temas van más deprisa, pero aunque no podamos estudiar todos al ritmo vertiginoso de la LOGSE, al menos unos cuantos sí podremos estudiarlos, con lo que  prepararemos las clases de manera eficaz y exhaustiva mientras estudiamos. Selecciona qué temas durante el curso van a aparecer en el currículo y plantéate su estudio y repaso porque de hecho, sabiéndose el temario no es necesario preparar teóricamente una clase. Textos y materiales, sí; pero ¿preparar una clase sobre Galdós sabiéndome el temario? ¿Para qué? Estudia el temario para preparar las clases.

Manda a tus alumnos los mismos textos que tú puedes tener en las oposiciones

En la medida de lo posible (a partir de 3º ESO), debemos mandar a nuestros alumnos los mismos textos que nosotros vamos a enfrentar en las oposiciones. Lógicamente, las preguntas serán acordes a su nivel, pero el hecho de que nos obliguemos a buscar fragmentos enfrentándonos a las mismas obras que pueden aparecer en las oposiciones, nos obligará a releerlos muchas más veces y por tanto, a conocerlas mucho mejor.

Diseña tu programación para que revierta en tu trabajo diario.

Lo mismo podemos decir de la programación. Todos sabemos que, en muchas ocasiones, lo que se hace en los centros es copiar y pegar las programaciones de las editoriales sin apenas revisarlas. La práctica educativa real suele ir por otros derroteros. Por eso ocurre lo que ocurre con las reclamaciones de los alumnos. Suele ser atendidas por la inspección porque las programaciones tienen errores garrafales y no se ajustan a lo que se hace realmente en el aula. ¿Por qué no aprovechar nuestra estancia en el centro para hacer realmente una programación eficaz? Tenemos allí a nuestros alumnos para ver si nuestros procedimientos y tareas son correctos. Cuando lleguemos al tribunal, sabremos exactamente de lo que estamos hablando y de los problemas que nos genera tal o cual actividad. ¿Qué mejor que esto para un opositor?

Ser opositor e interino es un privilegio. Aprovéchalo.

Por todas estas razones, ser interino es un privilegio, una bendición de Dios, pues cada día nos da dinero, experiencia como profesor y puntos para el baremo. Si a esto le añadimos una óptima organización del tiempo y una actitud adecuada ante las presiones de compañeros, padres y alumnos, el resultado es el mejor posible, aunque nunca sea el perfecto.

Así que; actitud o positiva y proa al viento.

Saludos y ánimo.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter