¿Cómo identificar nuestras necesidades como opositores?

La semana pasada realizamos una entrada que pretendía abrir paso a aquellos opositores que sienten la necesidad de iniciar o mejorar su preparación para las oposiciones de Lengua. Dada la aceptación que la entrada tuvo, nos hemos animado a realizar una breve serie sobre el tema. Espero que esta nueva os sea útil.

El tema que trataremos hoy es válido tanto para los opositores que ya llevan un cierto tiempo en la travesía como para aquellas personas que ahora, dada las buenas perspectivas que se abren para las oposiciones en los próximos años, piensan opositar y comienzan ahora su singladura, pues la necesidad del opositor (sea mejorar o iniciarse) se relaciona con las mismas esferas de conocimiento y acción,

Realizar nuestra autoevaluación inicial

Como decíamos la semana pasada, debemos empezar por realizar una autoevaluación somera de nosotros y nuestras circunstancias. Las preguntas clave pueden ser:

Miremos los títulos de los temas. ¿Qué conocimientos previos poseo sobre el temario?  Lógicamente la carrera que hemos estudiado y cómo hayan sido nuestros estudios van a resultar decisivos a la hora de contestar a esto. Pero más concretamente, podemos marcar en verde los temas sobre los que creamos poseer un cierto dominio hasta el punto de poder escribir dos horas seguidas sobre ellos, en amarillo los que conozcamos someramente (como para escribir una hora) y los rojos (aquellos de los que no podríamos escribir ni media hora). ¿Cuántos nos han salido en verde? Yo, de los 72 temas, cuando comencé a estudiar, tendría en verde tan solo 5 temas, en amarillo 3 temas y en rojo todos los demás; es decir, 64 temas. Ufff. No era mucho más que nada… Me quedaba todo un océano que recorrer. Cuando vemos eso, sentimos que las piernas nos tiemblan; pero no hay que desesperar, porque como decimos siempre, a Pekín se puede ir andando. Solo hay que perseverar. Luego la primera condición del opositor es la fe.

Ahora miremos el tema del ejercicio práctico. ¿Cuántos comentarios hemos realizado en nuestra vida? ¿Cuántos comentarios como el de la oposición hemos hecho? ¿Qué calificaciones hemos obtenido en ellos? ¿Sabemos comentar? Cuando yo empecé a estudiar las oposiciones, había realizado tres comentarios que se parecieran un poco a lo que luego tuve que realizar en la oposición. Es lamentable reconocer que la universidad me preparó menos para la prueba decisiva de las oposiciones que el instituto, pues en COU realice más del doble de comentarios que en toda la carrera. Así pues, cuando comencé con los comentarios, lo único que sabía eran cuatro nociones generales. Fue luego, sobre todo gracias a mi amigo Jesús Martínez Sánchez y a la adaptación al ejercicio de las oposiciones que realicé a partir de las obras de comentario de muchos tratadistas como fui adquiriendo la técnica que me permitió obtener la plaza.

Finalmente, miremos al tercer elemento de las oposiciones: la programación. ¿Tenemos una idea de lo que es una programación para las oposiciones? ¿Conocemos la realidad docente de los institutos? Este último aspecto no es baladí, pues quien va a enjuiciar nuestra tarea invierte una gran parte de su vida en dar clase de Lengua (algunos tienen experiencia de décadas) y debemos realizar un ejercicio que ellos consideren realista y eficaz. Y, desgraciadamente, muchas veces en el máster del profesorado nos da clase gente que lleva años alejada de las aulas y con más formación psicopedagógica que de docente a pie de aula. Yo de esto no tenía ni idea. Fue mi amigo quien me echó un cable (y bien grande) en este sentido.

El decálogo de la preparación de las oposiciones.

Ya hemos hecho nuestra autoevaluación somera. Yo ya os he mostrado cómo fue la mía. Ahora podemos realizarnos una pregunta: ¿qué esferas debo tener en cuenta o mejorar para estudiar las oposiciones con garantía? Estas necesidades podemos sistematizarlas así:

-Disponer de un buen temario y/o tener claro cómo mejorarlo.

-Afrontar con garantías los exámenes teóricos y el estudio de los temas en general (plan de estudio).

-Resolver las dudas puntuales que en el estudio y en la oposición surgen.

-Afrontar con garantías los ejercicios prácticos.

-Realizar o mejorar la programación didáctica de forma realista, motivadora y eficaz.

-Recibir ayuda sobre la mejor forma de encarar la exposición oral ante el tribunal.

-Acceder información sobre todo lo relativo a la oposición (convocatorias, bases, etc.)

-Recibir ánimos, apoyo humano y una orientación tutorial cuando sea preciso.

-Establecer un plan eficaz de lecturas.

-Acceder a todas las informaciones y cuestiones de la oposición con cercanía y rapidez.

Con este decálogo en la mano podemos ver cuál es nuestra realidad opositora.  ¿En qué esferas necesitamos mejorar? Y a partir de que tenemos esto claro, de lo que se trata es de sopesar cómo mejorar en cada una de estas facetas. La respuesta a estas cuestiones la dejaremos para la semana que viene.

Saludos y ánimo para el estudio.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter