El navegante solitario o la ayuda gratuita en las oposiciones.

¿Academia, preparador o navegante solitario?

Hace ya un par de semanas que hemos comenzado con una serie sobre cómo preparar las oposiciones de Lengua. Intentamos ofrecer vías diferentes de forma que cada persona pueda ver cuál es la que mejor encaja en sus necesidades y posibilidades. La semana pasada hicimos un decálogo de las necesidades del opositor y hoy, en relación con esto tratamos un tema importante. ¿De dónde obtener ayuda? ¿La necesitamos realmente? ¿Qué es mejor, una academia, un preparador o ser un navegante solitario? Pues la respuesta a esta pregunta es depende qué es lo que deseemos… Profundizaremos en ello un poco.

El navegante solitario o la ayuda gratuita.

Lo primero que hay que plantearse es si necesitamos ayuda humana para cubrir nuestras necesidades como opositores o, por el contrario, podemos salir adelante por nosotros mismos. Ante esto, lo primero que hay que indicar es que por nosotros mismos, en sentido estricto, es imposible salir adelante. Y si es posible, no es lo mejor. Todos partimos de conocimientos que nos dan otros, bien sea en libros, en foros o en las enseñanzas recibidas en la universidad.  Siempre será mejor que alguien nos eche un cable, aunque nada más sea para desbrozar el camino de inicio en esta selva que son las oposiciones.

Así pues, nos centraremos aquí en aquellas personas que, por carencia de dinero o escasas ganas de gastarlo, prefieren conseguir ayuda gratuita. Esto es fantástico si es posible. ¿De dónde obtener ayuda gratuita? Pues de antiguos profesores (que hayan opositado), de familiares o de amigos. Una simple llamada telefónica puede cambiar nuestra vida. Ese fue mi caso, un encuentro casual con un viejo profesor. Estas personas no van a ser nuestros preparadores (sería un verdadero chollo que aceptaran serlo), pero quizá baste con que en situaciones de emergencia (al tener dudas legales con la programación, por ejemplo) o al encarar las diferentes pruebas, tengamos una referencia fiable a la que acudir. Las ventajas de ser un navegante solitario radican sobre todo en que el aprendizaje, al ser por descubrimiento, puede ser más intenso y duradero. Las desventajas radican sobre todo en el tiempo. Es como navegar sin brújula, guiándonos solo por las estrellas y el sol: la precisión de nuestra travesía será menor.

¿Cómo encarar las oposiciones en soledad?

En todo caso si te decides por ser un navegante solitario, por decisión o necesidad, te daría los siguientes consejos.

1- Busca en tu entorno a quienes te puedan ayudar y no dudes en llamarlos y exponerles tus necesidades. No les agobies, proponles una fórmula de ayuda sostenible.

2- Asume que gastarás más tiempo en llegar a algunos sitios que otros opositores que sí cuentan con preparación profesionalizada. Tómalo como una travesía que te enriquecerá más como persona.

3-Emplea la Red. Hazte una lista de webs de prestigio sobre los aspectos de la oposición.

4- Busca algún referente en forma de grupo de Facebook y en foros de opositores de Lengua (algunos están en los sindicatos). Utilízalos con sabiduría. Te servirán para obtener información preciosa, pero ten cuidado porque en ellos hay también personas amargadas cuya ocupación es justificar por qué llevan tantos años sin obtener la plaza y que en vez de culpabilizarse a sí mismos tienden a echar la culpa a todo (el sistema, las academias, los preparadores). Estas personas tóxicas son sencillamente detestables: todo lo que no sean ellos mismos o quienes se muestran tan críticos como ellos, no merecen la pena.

5- Consigue los materiales que necesitas (temario, programación, etc) de forma gratuita (hay muchas posibilidades en Internet)  e intenta escudriñar cuáles son mejores gracias a la ayuda de tu ayudante gratuito o cotejando con obras de referencia o incluso con tus webs de apoyo.

6- Hazte un plan de estudio realista y síguelo.

Y por hoy nada más. Saludos y ánimo.

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