¿Por qué y cómo se puede afrontar con serenidad en las oposiciones la prueba de comentario? Comprensión y expresión son la clave  (2)

¿Por qué y cómo se puede afrontar con serenidad en las oposiciones la prueba de comentario? Comprensión y expresión son la clave  (2)

Foto por Eduardo L. Prieto. La Hispaniola.

Proseguimos hoy la entrada de la semana pasada en la que tratábamos los fundados y lógicos temores que la prueba de comentario suscita en los opositores y cuál es la mejor forma de afrontarlos. Como el tema es complejo y, sobre todo, decisivo, hemos creído que lo mejor era tratarlo con la debida extensión y por ello, lo continuamos en esta entrada y en la de la semana próxima con nuevos elementos de juicio.

La prueba de 1996 y sus lecciones

La semana pasada aludí a la prueba de comentario de las oposiciones de Madrid de 1996, en la que cayó un texto de Cansino Assens extraído de la La novela de un literato, que hace poco utilizamos en uno de nuestros ¡Ponte a prueba! De ella se pueden extraer muchas lecciones. Una de ellas es que aquella prueba de 1996 demostró que el elemento fundamental del comentario no es, como podría pensarse, el reconocimiento de la obra, sino saber leer bien y, más concretamente, saber leer literatura. El texto aquel estaba plagado de cultismos. La voz narrativa rememoraba cómo él y sus amigos del 27 iban a orinar a la verja de la RAE. Efectivamente era un texto con rasgos experimentales en el que se desarrollaba una alegoría según la cual los penes eran “aspersores mingitorios”. Yo sabía que “mingitar” era un cultismo de “orinar”, pero no imaginé que en los años veinte existieran los aspersores, por lo que daté la obra en los años sesenta del siglo XX. Me equivoqué. 

Comprender el texto es más importante que reconocer la obra

Y entonces ¿cómo saqué una nota tan alta? Pues creo que lo que me permitió destacar fue que muchísimos de mis oponentes ni siquiera entendieron el texto, porque no sabían lo que significaba “mingitar” y sin saber eso, al bascular el texto sobre esta alegoría, les resultó casi imposible entenderlo. Y sin comprender un texto es imposible comentarlo. Comprender el texto es lo fundamental, porque comentar es relacionar los rasgos formales que muestra un texto con su contenido. Esa es la clave. La lectura acertada es la condición previa para hacer un buen comentario. Por tanto, preocúpate más de entender el texto que de acertar la obra y el autor.

La importancia de escribir correctamente

Y, tras la acertada lectura, viene el otro apartado fundamental. Como dicen nuestros colaboradores y todas las personas que han estado en tribunales en los últimos años, la gran diferencia entre los opositores que aprueban y los que suspenden las oposiciones es la expresión escrita. Todos los miembros de tribunales con los que he hablado (y son decenas en los últimos años) coinciden: más de la mitad de los opositores tienen importantes problemas de expresión y ortografía que les eliminan directamente de la carrera hacia la plaza. Esto puede resultar increíble para muchos opositores que tienen una expresión correcta y brillante, que son muchos, pero es la realidad a la que se enfrentan quienes están en los tribunales y ven que el nivel de una parte de los aspirantes es peor que el de sus mejores alumnos del instituto.

Una correcta expresión es un valor seguro 

Y por ello, quienes tienen la fortuna de dominar correctamente la lengua española, tienen un elemento que, con toda seguridad puede salvarles de la criba, pues la expresión es la segunda valla a saltar en esta carrera de obstáculos. Si además de correcta, nuestra expresión es elegante y armónica; si dominamos con soltura el español estándar (la variedad formal y culta) estamos de enhorabuena, porque nuestro ejercicio destacará por encima del resto. 

¿Por qué es tan importante la expresión?

No hay que olvidar nunca que nos preparamos para ser los referentes de alumnos, profesores y padres en todo lo tocante a la lengua española. Ese es el papel que desempeñan los miembros del tribunal en sus centros. ¿A quién se recurre cuando hay dudas sobre una cuestión ortográfica o de expresión? ¿Esto está bien dicho?, se nos pregunta… Por ello, nuestro dominio de la lengua ha de ser intachable. No podemos olvidar que un profesor de Lengua dedica una gran parte de su tiempo a corregir a alumnos, por lo que tiene una deformación profesional a encontrar errores ortográficos y de expresión. A muchos de ellos les encanta la literatura. Por ello, no hay nada peor que se nos confunda con un alumno de secundaria ni nada mejor que destacar escribiendo por nuestro dominio del español.

¿Se puede mejorar la comprensión escrita?

Por supuesto que sí. Justamente ese es el objetivo de nuestro trabajo con los alumnos en los institutos; así que, si no somos capaces de mejorar la nuestra… ¿cómo vamos a mejorar la de nuestros alumnos? La comprensión se mejora ampliando el vocabulario y leyendo todos los días textos que eleven nuestro nivel como lectores. Se trata de un proceso lento, pues interiorizar vocablos y estructuras no se hace de la noche a la mañana, pero es posible.

¿Cómo escribir mejor?

También es posible mejorar en la expresión escrita. ¿Cómo hacerlo? Ampliando nuestros recursos expresivos mediante la lectura y el estudio y evitando los errores. Hay buenos libros que tratan este tema y que son accesibles. Uno de ellos es Hablar y escribir correctamente de Gómez Torrego.

En todo caso, se trata de un proceso imprescindible si queremos obtener la plaza, por lo que todo el tiempo que estemos esperando a iniciar nuestra mejora es tiempo perdido para obtener la plaza.

Conclusiones

De lo dicho más arriba se extraen dos conclusiones claras que deben fijarse en tu cabeza porque son la verdad. Si tienes la fortuna de leer y escribir bien en español, te puedo garantizar que la plaza será tuya a condición de que estudies y te esfuerces, porque son las dos virtudes sine quae non para obtener la plaza. Si tienes problemas en este sentido, te puedo garantizar que si no los resuelves, será muy difícil que superes la prueba del comentario, porque son sus dos elementos fundamentales. La conclusión final, como siempre, es una: prepárate y vencerás. Una plaza será para ti. 

La semana que viene seguiremos con este tema. Hasta entonces. Saludos y ánimo. 

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