¿Cómo saldremos de la crisis?

Hoy tenía previsto seguir contando mi vida como opositor, pero la actualidad es tozuda y como hay aspectos que han surgido en estos días que pueden plantearos dudas, he pensado que era correcto romper el plan previsto inicialmente y comentar las perspectivas que los nuevos acontecimientos abren.

Lo primero, como siempre, es indicar que yo no tengo una bola de cristal. Simplemente tengo una cierta experiencia y unos conocimientos que intento aplicar para mi propio beneficio y el de quienes me rodean. Hecha esta aclaración, entremos en materia.

La primera idea es que saldremos de la crisis seguro, más tarde o más temprano. Hasta de la crisis del 29 se salió; a costa de una guerra mundial con maś de cien millones de muertos, pero se salió. Así pues la duda no es si saldremos de la crisis y si habrá oposiciones; sino cuándo se producirá la salida de la crisis y sobre todo, cómo.  Pasemos a intentar contestar estas preguntas.

 Todos sabemos que los presupuestos del Estado son quienes marcan el futuro de las oposiciones. Si los presupuestos son expansivos, los funcionarios ganan más y se convocan más plazas de oposiciones; y si son restrictivos, se limitan o incluso congelan los sueldos de los funcionarios y la oferta de plazas, como ocurrió en los años noventa y está ocurriendo ahora. Pero hay actualmente una novedad con crisis anteriores y es que quien marca el carácter expansivo o restrictivo del presupuesto no es el propio Gobierno español sino la Unión Europea y más concretamente, Alemania, que es qiuen la soporta y domina económicamente. Nuestro Gobierno (ni el anterior del PSOE, ni el actual del PP, ni ningún otro que salga de próximas elecciones) nunca tendrá autonomía total: estará supeditado a las órdenes de Berlín, porque contradecir esas órdenes supondrá automáticamente perder el dinero europeo del que todos dependemos. Sin el apoyo alemán, España (simplemente) no puede pagar sus nóminas ni mantener su Policía u hospitales o arreglar sus carreteras. Es así de triste. Y por eso, el Gobierno que sea, hará lo que diga Alemania. No hay otra.

 

Así pues, saber qué es lo que quiere Alemania es muy importante no solo para las oposiciones, sino para saber cómo vamos a salir de la crisis, porque una idea que hay que tener absolutamente clara es que saldremos de ella cuándo y cómo quiera Alemania. Si no hacemos caso de sus recomendaciones, no habrá dinero para créditos para crear negocios ni para nada y sin eso no habrá salida de la crisis.

 Y Alemania lo que quiere es un Estado adelgazado, menos costoso de mantener y sobre todo, una mano de obra dócil y barata. Cuando crea que esos dos objetivos están conseguidos, volverá el dinero y saldremos de la crisis. Y eso tiene repercusiones para las oposiciones, claro.

 En la reunión de ayer, el vicepresidente de la Comisión Europea advirtió a nuestro país de varias cosas. La primera, que la crisis seguirá en 2014, lo que contradice lo planteado por nuestro Gobierno. Y lo segundo, y para mí más importante, que quiere que haya una nueva bajada de las pensiones (lo que abaratará el coste de su mantenimiento para el Estado), que quiere que se contenga el déficit de las autonomías y sobre todo, que quiere una nueva reforma laboral (que dé a los empresarios o emprendedores, como queramos decir, una mano de obra más barata y fácilmente despedible (por tanto, más dócil).Rajoy se ha comprometido a lanzar nuevas reformas el 26 de abril de este año, así que atención a esta fecha.

¿Cómo va a repercutir eso en las oposiciones? Si se sigue insistiendo en el déficit de las autonomías, la política de plazas seguirá siendo restrictiva. Eso no quiere decir que no vaya a haber oposiciones (lo más grueso de los recortes ya se ha hecho), pero sí que la tasa de reposición puede seguir apareciendo en los presupuestos de 2014 (eso se verá en octubre de este año). Es decir, que a pesar de todo, parece que Berlín no ataca ahora a las oposiciones como objetivo fundamental sino a la clase trabajadora, por tanto mi opinión es que en 2014 las oposiciones en España no peligran. Creo que ya hemos pasado lo peor.

 

¿Y cómo va a repercutir en la vida? Pues de una manera radical. Hoy  en Alemania hay 7.000.000 de trabajadores que ganan menos de 600 euros mensuales. Ese es el futuro. De la crisis se saldrá cuando los trabajadores españoles admitan trabajar en la empresa privada sin derecho a despido y con sueldos inferiores a los 600-800 euros al mes. En cuanto eso ocurra (y eso ocurrirá) los inversores internacionales volverán a España, un país donde hay el mejor clima de Europa, las casas estarán tiradas de precio para ellos y la población obrera trabajará de sol a sol por menos de 800 euros y se les podrá despedir gratis. En esas condiciones, España será un país indudablemente atractivo para vivir e invertir. Y entonces Alemania estará convencida de que España podrá sostener su Estado y entonces volverá a dar dinero a España.

 Eso influirá no en las oposiciones, sino en la vida de millones de personas, en unas más y en otras menos. No va a haber trabajadores bien pagados en España, salvo en puestos de responsabilidad. Eso ha existido hasta ahora porque el dinero con el que se los pagaba venía del crédito (que venía en realidad de Alemania). Y eso se ha terminado: trabajar en la empresa privada (en lo que sea, en un bar o en un colegio) será la explotación.

 La tasa de reposición en educación o sanidad no se puede congelar eternamente porque eso supondría suspender el servicio y no creo que eso corra riesgo. Si despiden en el sector público será entre empleados públicos no funcionarios (que los hay por millones). Pero  los sueldos de los funcionarios van a bajar. Aunque no se produzca una nueva rebaja (que también es posible) se producirá la congelación salarial o tímidas subidas siempre por debajo de la inflación durante varios años con lo que al final, en la práctica, se producirá una bajada de salarios.

 Esa es la salida de la crisis: unos trabajadores privados sin derechos ni seguridad y con sueldos de miseria; y unos funcionarios con menor poder adquisitivo y cada vez más presionados. Ese es el futuro, sin lugar a dudas. Solo habrá unos beneficiados: los patronos. Poner un negocio será más barato y menos arriesgado. Así que si lo que cada uno se tiene que plantear es lo siguiente: ¿en qué grupo quiero estar?

 El mejor grupo es el de los empresarios, sin duda. Todo van a ser ventajas. Falta una idea o producto que ofrecer a la población, dinero para invertir y coraje. Si se tienen estas tres cosas, yo no lo pensaría ni un momento. Me devanaría los sesos para hacerme autónomo o fundar una empresa. Ese es el futuro de Europa.

 El segundo mejor grupo, con todas las limitaciones que he indicado, será el de los funcionarios que, peor pagados y más presionados en su trabajo, tendrán al menos una garantía de estabilidad e independencia pues no tendrán que estar pendientes del buen o mal humor ni de hacer la pelota al jefe.

 El tercer grupo será el de los trabajadores, siempre inseguros, pendientes del buen o mal humor del jefe y con un salario de chiste. Horas extras no retribuidas, limitadas vacaciones y dificultades enormes para acceder a una vivienda o a bienes de un cierto nivel adquisitivo.El día que seis millones de personas se resignen a esto, la crisis habrá acabado. Eso tardará todavía un tiempo, pero creo que acabará ocurriendo indefectiblemente, por desesperación.

 La pregunta es: ¿en qué grupo quieres estar tú?

Si no quieres ser un trabajador sin derechos dentro de unos años, ya sabes lo que tienes que hacer: ponerte a estudiar sin perder ni un segundo porque, eso en esta situación, como explicaremos otro día, tiene enormes ventajas.

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