Decálogo para diseñar actividades para la programación en las oposiciones

La entrada de hoy va a tratar de las programaciones. Cuando nos enfrentamos al diseño de las actividades, la elección de las mismas es importante porque va a determinar el grado de fiabilidad que el tribunal va a depositar en nosotros y en última instancia, una parte importante de la calificación en esta importante fase de la oposición. No olvidemos que en este sentido, independientemente de lo que digan las bases de la convocatoria y las plantillas de corrección que marque cada administración para las actividades, lo cierto es que lo que va a impactar al tribunal es que la secuenciación y el diseño de las actividades les parezca eficaz y atractivo.

La empatía como necesidad del opositor

Para que esto sea así necesitamos ponernos en el lugar de dos colectivos. Para que sean atractivas, hay que ponerse sobre todo en el punto de vista del usuario de la actividad, del alumno. Hay que intentar conocer sus gustos e inquietudes, su psicología, para diseñar actividades que enganchen con ellos y les hagan prestar atención a los contenidos que les queremos transmitir. Esto no quiere decir que en este punto haya que olvidarse del profesorado. También hay que atraer al tribunal y por ello las actividades tienen que resultar atractivas también hacia el profesorado.

Para que sean eficaces, hay que ponerse, sobre todo, en el lugar del profesorado. Y en este sentido, es muy importante dominar el tiempo y conocer la capacidad real de que la actividad funcione. Hay ocasiones en que hacemos actividades que están muy bien, pero que no van a resultar eficaces y creíbles para el tribunal porque proponemos realizarlas en un tiempo imposible (por ejemplo, decir que un comentario guiado de texto se puede hacer en media sesión) o porque la dinámica que se pueda generar con ellas tenga elementos que resulten perniciosos (generar debates sin una concienzuda preparación o mandarles trabajos sin monitorizar su desarrollo). Hay otras ocasiones en que las actividades son directamente imposibles (por ejemplo, mandarles componer una novela) o no suponen la transmisión eficaz de conocimiento alguno.

Probar las actividades docentes antes de presentarlas en las oposiciones

Ninguna marca lanza un producto al mercado sin hacer las pertinentes pruebas. De hecho, es un riesgo muy grande incluir actividades en la programación que no hayamos probado antes. En este terreno, los interinos tienen ventaja porque pueden diseñar las actividades y desarrollarlas con sus propios alumnos para mejorarlas, suprimiendo sus defectos y afinando sus aciertos. Podremos ver qué partes funcionan, qué partes no y cuánto tiempo se suele invertir en ellas.

Si no somos interinos, no hay que desesperar. Puede que tengamos alumnos a los que demos clases particulares o contemos con la ayuda de algún amigo con experiencia docente en nuestra área y pueda darnos su opinión sobre la pertinencia y adecuación de las mismas.

Decálogo del diseño de actividades

En todo caso, y antes de llevarlas ante los alumnos o ante amigos, debemos probarlas nosotros mismos. Haremos un sencillo catálogo de preguntas..

1- ¿Yo sería capaz de hacer esta actividad? Sé realista y evalúa la dificultad de la misma.

2- ¿Yo hubiera sido capaz de hacerlo a su edad? Intenta recordar lo que tú hacías en Lengua a esa edad y a qué edad hiciste por primera vez una actividad como la que planteas.

3- ¿Cuánto tardaría yo en hacer esta actividad? Ejecútala tú y multiplica por tres el tiempo invertido.

4-¿Disfrutaría yo haciendo esta actividad? Vuelve a tu adolescencia e intenta mirar la actividad con los ojos de tus alumnos.

5- ¿Qué aprendería yo haciendo esta actividad? Escribe y ten bien claro que objetivos de aprendizaje de Lengua o Literatura vamos a realizar.

6- ¿Qué apoyo externo puede necesitar el alumno al realizar esta actividad? Necesitará a alguien de nivel universitario para ayudarle al hacerla. ¿Tiene el alumno este apoyo en casa?

7- ¿Qué problemas organizativos y de agrupamientos pueden surgir al realizar la actividad? Si implica a otros alumnos, será bueno anticipar los posibles problemas de agrupamientos que la actividad pueda suponer y cuál es el mejor agrupamiento posible. Ten en cuenta que en este sentido hay ahora una verdadera epidemia en cuanto a hacer trabajos en grupo y la mayor parte de las cosas, como mejor se aprenden, es individualmente.

8- ¿Qué materiales necesitamos? Evaluar este aspecto es también decisivo. Comprueba que todos los materiales son accesibles.

9- ¿Cuáles pueden ser los errores más comunes de los alumnos al realizar esta actividad? Esta es la gran ventaja del interino. Puede probar la actividad muchas veces y ser capaz de ver cuáles son los errores comunes del alumnado en la misma e intentar prevenirlos o paliarlos modificando la actividad o previendo estrategias para los alumnos menos avanzados. Pero si no es así, debemos intentar imaginar mientras hacemos nosotros mismos la actividad dónde pueden venir los fallos más comunes para prevenirlos.

10- ¿Cómo evaluaremos la actividad? Finalmente hay que pensar cómo evaluaremos la actividad de forma concreta y si hay aspectos de la misma que son difícilmente evaluables, podemos pensar también en suprimir los mismos o modificar esos aspectos para que contribuyan también a la evaluación.

Y nada más por hoy. No olvidemos nunca que son las actividades y no la legislación la que va a darnos la plaza. Quienes nos escuchan son profesores deseosos de conocer nuevas actividades y no leguleyos. Hagamos cosas realistas y eficaces. Consigamos entusiasmar a quienes nos oyen. Y estaremos arriba.

Saludos y ánimo.

Comparte esta entrada
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies