Noticias de las oposiciones en Cataluña. El testimonio de Montserrat Pino Olivares

Hoy traemos nuevamente buenas noticias. La semana pasada salió la lista definitiva de aprobados en Cataluña que, como es habitual, confirmó lo que ya habíamos anunciado en nuestro blog de www.opolengua.com, y es que se habían producido varios aprobados entre los opositores de nuestros cursos. Pero se ha dado un dato positivo más y es que no han sido al final tres, sino cuatro las personas que, habiendo sido preparadas por Opolengua, han obtenido la plaza. ¿Cómo es eso posible? Pues porque una de ellas no hizo el Curso Total este año, sino el año pasado. Se presentó en Valencia, no obtuvo plaza y ahora sí lo ha conseguido.

Para mí como preparador, no hay motivo de mayor alegría. Como digo yo siempre: la segunda persona que más se alegra después del propio opositor soy yo mismo. Trabajo, trabajo y trabajo. Son muchas las horas que ponemos para que nuestros materiales sean los mejores y eso es posible tan solo porque hay una ilusión muy fuerte que nos mantiene al pie del cañón, casi como un opositor más, durante veinte años seguidos. Y quien ha opositado, sabe que esto no es nada fácil. Como dice Lope, “quien lo probó, lo sabe”.

Y ahora, os dejo con el emocionante relato de Montse, que bien vale la pena, porque es una nueva fuente de inspiración, que muestra que cuando uno se esfuerza y mira con valentía la vida, pocas cosas se nos pueden resistir. Se trata además de un relato que muestra sus dotes narrativas, pues combina la emoción y el humor con lo que yo llamaría equilibrio cervantino. Aprovecho además para agradecerle sus palabras y su decisión de publicarlas en nuestro blog.

El éxito de Montserrat Pino Olivares

Me llamo Montserrat Pino y soy licenciada en Historia y en Lengua y Literatura Españolas. Tenía siete años cuando mis padres me compraron mi primera pizarra y unas tizas de colores. Y ahí empezó todo: descubrí mi pasión por la enseñanza. Desde entonces he tenido claro mi camino, aunque ha sido un camino tortuoso y difícil: tardé mucho tiempo en inscribirme en la bolsa de interinos ―que llevaba años sin abrirse― y, cuando lo conseguí, la crisis económica y los recortes en Educación me mantuvieron más de cinco años apartada de las aulas, haciendo añicos todos mis sueños. Y es que es difícil perseguir los sueños. Pero no me arredré y continué luchando por ellos, por un lugar en el sol. Y durante esos años de incertidumbre continué estudiando, me matriculé en la UNED y me gradué en Filología. Y como no hay mal que dure cien años, la crisis pasó y entré como interina en un instituto de Castelldefels, centro en el que continúo trabajando a día de hoy. Dos años después Ensenyament decidió, por fin y tras una larga espera, convocar oposiciones.

Decidí presentarme solo para probar suerte, teniendo muy claro mis pocas probabilidades de éxito, pues hacía siete años que no se convocaban oposiciones en Cataluña y había muchísima competencia (además, contaba con escasa experiencia laboral y nunca me había presentado antes). Recuerdo que un día le comenté a una compañera del centro que tenía más posibilidades de que Pedro Almodóvar me “descubriera” y me llevara con él a Hollywood que de aprobar las oposiciones. Tal era mi desconfianza e inseguridad. Aun así, emprendí el difícil camino del opositor con entusiasmo y optimismo. Decidí que el “no” ya lo tenía ―como suele decirse―, que valía la pena intentarlo y que mis esfuerzos se verían recompensados algún día. Así que lo primero que hice fue bucear en Internet: no tenía tiempo para prepararme el temario por mí misma y necesitaba orientación. Así fue como di con el curso de Eduardo y con Opolengua. Empecé a leer el blog y, de inmediato, me entusiasmé con sus artículos y con sus sabios consejos. Ahora puedo decir que hice la mejor inversión de mi vida. A través del curso, Eduardo me proporcionó todos los materiales que necesitaba (el temario, la programación, los video-tutoriales, la preparación del caso práctico y de la defensa, etc.), estuvo ahí todo el tiempo contestando y resolviendo dudas, interesándose por mi evolución y animándome a seguir adelante. Cierto que no pude seguir su método de estudio por falta de tiempo (además, los exámenes fueron en abril, lo que complicaba todavía más las cosas), pero sus materiales fueron para mí una guía inestimable. Mientras otros compañeros navegaban a la deriva y no sabían por dónde empezar, yo tuve desde el principio un gran faro que me impidió chocar contra las rocas y llegar a buen puerto. Y aunque es cierto que mi esfuerzo y mi dedicación han sido cruciales, no es menos cierto que sin la ayuda de Eduardo ni siquiera habría contemplado la posibilidad de presentarme a las oposiciones.

Y entonces pasó lo inesperado: aprobé. Y con plaza. No tengo palabras para describir lo que sentí. Además, tuve suerte con el tribunal ―personas encantadoras―, con los supuestos prácticos, con el examen teórico y hasta con la defensa de la programación. Todo ha ido a pedir de boca. ¿Qué más puedo pedir?

¿Y qué más puedo decir? Que estoy inmensamente agradecida a la vida, a mi esfuerzo, a mi perseverancia, a mi familia, a Eduardo y ―¿por qué no?― a Pedro Almodóvar por no llevarme a Hollywood y permitirme así preparar las oposiciones.

Por eso, a todos los que visitáis este blog por primera vez, a los que estáis desorientados y no sabéis por dónde empezar, a los desmoralizados y a los indecisos quiero deciros que confiéis en Eduardo y en Opolengua y que os lancéis a perseguir vuestros sueños. Porque sí, los sueños se cumplen.

 

Efectivamente, los sueños se cumplen y este próximo día D puede ser el soñado por todos nosotros. ¡Y ahora, a estudiar! ¡Ojalá que este fin de semana sea fuente de alegría para todos!

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