¡Ponte a prueba! 12/2019 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Llevamos cuatro años ya con nuestro concurso “¡Ponte a prueba!” para preparar la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura y, hasta ahora, todas nuestras propuestas han sido acertadas por nuestros concursantes. Hemos colgado más de cien textos, que se dice pronto, y jamás ha habido un texto que no haya sido acertado. Eso muestra el enorme nivel de los concursantes que semanalmente se asoman a nuestro blog www.opolengua.comY eso que, en muchas ocasiones, hemos propuesto textos verdaderamente difíciles.

Hoy, aprovechando el puente por lo que entra menos gente a la web, vamos a ser un poco burlones,  vamos a intentar que nadie acierte. Y para ello, traemos un texto casi inexpugnable. Como sabemos que es un reto muy difícil, vamos a dar dos pistas que ayuden a las personas que se atrevan con el mismo. La primera es que para encontrar este texto hay que acudir a las obras completas de su autor. La segunda es que el autor del texto es muy conocido.

Como siempre, en esta prueba la identificación de autor y obra, y en su defecto, del género, la época y el movimiento literario son muy importantes porque nos va a ayudar a orientar adecuadamente el comentario. Pero hoy no se tratar de reconocer la obra pues es casi imposible sino de acertar el autor reconociendo el tema y el estilo, porque en ambas facetas, el texto tiene el sello inconfundible de su autor. Y estoy verdaderamente intrigado: ¿habrá alguien capaz de resolver el reto?

Como siempre, se pueden enviar las respuestas hasta el domingo por la noche en el enlace que aparece en la página de Opolengua en Facebook.  Como siempre, el lunes por la tarde publicaremos la solución y los nombres de las personas que hayan acertado. Feliz puente de la Constitución.

   Poncio Pilatos me parece un buen ciudadano, un estoico. El hombre se encuentra un tanto azorado en medio de esta sucia caterva de judíos que están peleándose continuamente por extrañas cuestiones religiosas que a nadie interesan nada. Lo único que se reprocha a este buen Poncio es el miedo grande que tiene a la cesantía.

                  Con ese Nazareno que se decía Rey de los judíos ha hecho todo lo posible para salvarle; pero no lo ha podido conseguir. Él no ha tenido la culpa; esta vil canalla judía le ha amenazado con denunciarle ante Roma como enemigo del César si libertaba al Nazareno.

                  ¿Qué iba a hacer Pilatos? ¿Perder su destino e ir a pasear su cesantía por las calles de Roma? A la edad en la que se encuentra Poncio, con la posición suya y los gastos de su casa -nuestras romanas no tienen nada de estoicas- no es fácil arriesgarse a tomar una decisión tan radical. Además, ¿qué se hubiera conseguido con esto? ¿Se hubiera salvado el Nazareno? No.

                  Creo, pues, que Poncio Pilatos es un buen ciudadano y un buen presidente; pero padece el defecto de tratar demasiado bien a los judíos que son la gente más vil, más abyecta y miserable de la tierra.

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